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Boutiques, ¡10 en ambientes!

El imán para los clientes es crear espacios que inviten a relajarse y consentirse de vez en cuando
Sábado 29 de septiembre de 2007 El Universal

En la esquina de Sonora y Nuevo León, se encuentra la tienda Ocho, del diseñador y actor José María Torre, donde ofrece sus creaciones de temporada para jóvenes atrevidos de 18 a 35 años. Recientemente cumplió un año de apertura y de acuerdo con su dueño, todo va viento en popa.

El interior está ambientado en un estilo chic-industrial, en gamas de gris y negro, cuyos muros rocosos contrastan con el verde limón de un conjunto de cómodos sillones que invitan a relajarse. El local tiene una pequeña barra donde el cliente puede pedir whisky, vodka, ron, refrescos o alguna bebida energética por cortesía de la casa, en favor de “tomarse su tiempo” para escoger sus prendas o accesorios.

Los visitantes pueden mirar todo lo que gusten, probarse lo que deseen en los espaciosos probadores y conversar o pedir un consejito a quien esté en turno, que puede ser el mismo Chema o su hermano Juan Álvaro, el gerente de la tienda.

Las prendas como playeras, chaquetas, sacos y pantalones se encuentran acomodadas en muebles tubulares adosados a la pared. El calzado y demás accesorios están distribuidos en anaqueles que a la vez funcionan como objetos decorativos.

Algunas piezas de colección se encuentran resguardadas en pequeñas vitrinas, como en una exposición.

“Manejamos moda urbana para quien gusta de lucir diferente, y una exclusividad congruente con el nombre de la tienda, es decir, sólo ocho piezas por diseño.

“El concepto de la tienda nació con la intención de crear un espacio de moda, cultura y convivencia; aquí todos somos amigos”, señalan los Torre. Las prendas van de los 400 hasta los 5 mil pesos.

La Esquina Azul

Sobre la glamourosa avenida Masaryk se abre un discreto pasaje que lleva a un pequeño oasis de quietud donde se pueden encontrar verdaderas curiosidades en ropa, joyería y artículos decorativos.

Se trata de La Esquina Azul, una boutique cuya decoración recuerda la estancia de una casona antigua. Da la impresión de la sala de la casa de la abuela, con su mesita al centro, esperando la hora del té de las señoras.

Un par de tapetes circulares de colores añaden un detalle alegre, colocados cerca de la vitrina de madera salida de la casa de un anticuario. Es delicioso recorrer con la mirada todo lo que hay en ella: aretes, cinturones, tocados, prendedores…

Debajo de un enorme candelabro, los sillones de estilo Luis XV tapizados en discreto beige contrastan con un muro verde manzana y otro tapizado con terciopelo rojo de vivos en dorado. Las coloridas lámparas han recibido el toque de un creativo diseñador que renovó su imagen para hacerlas lucir un tanto psicodélicas. Hay que probarse de todo y mirar con calma. Se pueden descolgar los bolsos de la pared y ver si combinan con algunos de los muchos pares de flats que ofrecen. Es irresistible ponerse uno de los magníficos collares o colocarse un par de exóticos aretes. Es recomendable mirar con cuidado los trajes de baño, pues aunque no sea temporada de vacaciones, si se encuentra uno al gusto, es mejor llevarlo de una vez, pues no habrá otro igual.

Las prendas, trendys y de corte elegante, están organizadas por colores en los exhibidores colgantes que llenan el espacio, todas son exclusivas y sólo existen cinco por modelo.

Para Marcela Osorio y Paty Reynoso, las fundadoras de esta boutique concepto, la atención personalizada y el apapachar al centenar de clientas frecuentes es la clave del éxito. Cada una de sus fieles seguidoras recibe a domicilio los catálogos con las nuevas colecciones y un obsequio en su cumpleaños. La intención es satisfacer a quienes desean sentirse especiales y únicas. Los precios oscilan entre los 650 a mil pesos.

Tatei

Cuando la diseñadora Jaramara Mendoza, de origen tapatío, encontró aquel acogedor rincón en la calle de Atlixco, en Condesa, para instalar su primera tienda en el DF, dio unos pasos hacia el centro de la habitación vacía y giró 180 grados observando cada rincón al tiempo que con la imaginación pintaba las paredes, colocaba un enorme candelabro antiguo al centro y una bañera de los 40 para exhibir sus muñecas de tela y cojines.

Pensó en baules, cajoneras barrocas y burós sobre los que colocaría lámparas antiguas. Aquellas ideas pasaron de la mente de Jara (como le dicen sus amigos) a dibujos en papel y luego a la realidad, gracias a muebles y objetos comprados en bazares de antigüedades. Los visitantes se sorprenden tanto al entrar que preguntan si la marca es extranjera.

En tal escenario de ensueño, que bien podría ser la habitación de una mujer que nunca dejó de ser niña, se exhiben prendas y accesorios de la colección de temporada de las firmas Tatei y Freaky Friends, ambas creaciones de la diseñadora de 30 años.

La primera es un concepto que maneja tonos blancos y rosas con acentos en uva, verde y mezclilla, donde los dibujos animados estilo japonés son el elemento principal. La segunda es una línea de ropa en negros y grises para chicas dark. “Es moda para mujeres de 15 a 30 años de edad que no abandonan un espíritu infantil e inocente y no temen mostrarlo, saben que ello las hace tan femeninas como atrevidas”, explica. De este modo sus clientas pueden elegir entre faldas, blusas, playeras, shorts y vestidos a la rodilla y jugar combinando las piezas para crear un estilo propio. El costo de las prendas va de 200 hasta 3 mil pesos.

Con respecto a las boutiques en México, Jaramara opinó: “Por el momento creo que es difícil crecer con una pequeña tienda en las calles porque se ha perdido mucho la cultura de caminar, por ello es necesario crear espacios muy atractivos para que la gente sienta el deseo de venir a conocer las novedades.

“Es importante aprovechar la arquitectura, como es el caso de los locales de la colonia Condesa, para colocar comercios que inviten a la gente a regalarse un paseo; si además creamos espacios sui géneris, ello logrará un efecto imán para el público de todas partes que vendrá no sólo de compras, sino a ‘vivir’ nuestra escenografía”, señala la creativa.



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