MADRID.— Unos días después de su llegada a la isla de Palma de Mallorca, la infanta Sofía, la segunda hija de los príncipes de Asturias, apareció ayer en el muelle de la bahía para dar el que fue su primer paseo en barco.La niña, que acaba de cumplir tres meses de vida, llegó al club náutico en brazos de su madre luciendo un vestido blanco con flores y una graciosa gorra a juego que la protegía del sol, y permaneció dormida, ajena a las decenas de fotógrafos que esperaban desde hacía días su bautizo marinero.
Tras posar para la prensa, la pequeña subió a bordo del barco Somni, una lancha rápida que la familia real utiliza para los paseos cortos y cuyo nombre significa “sueño” en catalán, para presenciar la regata de la segunda jornada de la XXVI Copa del Rey de Vela en la que participan el rey Juan Carlos, en el velero Bribón, y el príncipe Felipe, embarcado en el CAM.
La infanta Sofía iba acompañada por su abuela, la reina; por su madre, la princesa Letizia, y su hermana mayor, Leonor, que en brazos de su abuela y con un vestido de flores y una gorrita rosa, conquistó a los fotógrafos con sus enormes ojos azules, sus rizos rubios y sus travesuras, al quitarle a la reina sus lentes de sol para ponérselos ella.
Los príncipes llegaron el pasado 27 de julio a la isla, donde tienen previsto pasar sus vacaciones de verano acompañados de los reyes y de la infanta Cristina, su esposo, Iñaki Urdangarín y los cuatro hijos de éstos. Como es habitual, los futuros reyes de España están alojados en Son Vent, una antigua residencia militar situada dentro del mismo perímetro que el Palacio de Marivent, la residencia estival de los Reyes.
Los duques de Palma y sus hijos Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene, comparten un edificio dividido en dos viviendas, a medio camino de Marivent y de Soh Vent. Por su parte, la infanta Elena y su marido, Jaime de Marichalar, no acudirán a la isla hasta el fin de la semana.
El lunes fue la primera aparición pública de Letizia. Llegó vestida con unos pantalones pirata blancos y un blusón amarillo, de la mano de su hija Leonor, que lucía un divertido traje de rayas marineras. Y todas se hicieron a la mar para ver los entrenamientos de la Copa del Rey de vela.
Ayer, de nuevo regresaron al muelle pero esta vez con la infanta Sofía. El día anterior, Letizia había dicho que hacía mucho calor para llevarla. Sin embargo, la joven cambió de opinión y decidió mostrar a los medios de comunicación a la pequeña, que no había sido vista desde su bautizo el pasado 15 de julio.
Este será un verano muy especial para Felipe y Letizia, ya que es el primero que pasarán con sus dos hijas y el primero también, en muchos años, en que el príncipe no tendrá que viajar a Latinoamérica a ninguna toma de posesión, por lo que podrá disfrutar de la mayor parte del tiempo con su mujer y sus dos hijas, así como practicando la vela, uno de sus deportes favoritos.
Aunque la familia real no lo ha confirmado, es probable que la pareja se traslade a finales de agosto a Asturias, tierra natal de la princesa, para pasar unos días con la abuela de Letizia, la periodista Menchu Álvarez del Valle, viuda desde hace dos años.