E n una entrevista concedida tras las rejas del centro de detención regional de Los Ángeles, poco antes de recuperar su libertad, Paris anunció que salía de allí "completamente cambiada"."Estoy impaciente por ver a mi familia, por disfrutar de una buena comida y volver a mi cama. Apreciaré todas las cosas que daba por sentadas y en las que nunca había pensado", confesó al programa E! News.
"De alguna manera, estoy contenta de que me haya pasado esto, ya que cambió mi vida para siempre.
"Me he dado cuenta de que los medios me utilizaban para burlarse de mí. Francamente, estoy harta. Quiero utilizar mi celebridad para cosas buenas", prometió la heredera.
Aun así, los expertos dudan de que estos buenos propósitos disminuyan el frenético interés de la prensa por la joven, que fue lanzada a la fama en 2003 cuando un ex novio dejó que se filtrara en internet un video en el que se les veía manteniendo relaciones sexuales.
Por lo demás, tal parece que pocos apuestan por un cambio a fondo en la futura conducta de la joven. "Ahora la gran incógnita es dónde y con quién irá a pasar su primera noche en libertad", consignó una agencia noticiosa.
Niña consentida
La bisnieta del fundador de la cadena hotelera Hilton se atrevía, durante los últimos tiempos, a ponerse camisetas con leyendas como "soy Paris Hilton, puedo hacer lo que se me da la gana". Ella está consciente de que simboliza la fascinación de la sociedad estadounidense por las celebridades.
Como es del dominio público, fue condenada por conducir sin licencia, ya que se le había suspendido por manejar bajo los efectos del alcohol. Ingresó a prisión el 4 de junio.
Tres días después fue puesta en libertad "por motivos médicos" no especificados. Pero al día siguiente un juez ordenó de nuevo su ingreso en la cárcel.
Sus vecinos no la quieren cerca
Ya en libertad, Hilton sonrió y saludó con la mano, pero no respondió a las preguntas de los reporteros.
La joven no se dirigió a su propia residencia en las colinas de Hollywood, sino que se refugió en la mansión de sus abuelos, en el distinguido barrio de Benedict Canyon.
Los paparazzi siguieron el vehículo de los Hilton por las calles de Los Ángeles, mientras aquél era grabado desde helicópteros y difundido en directo por varias cadenas estadounidenses.
En las calles en torno a la casa de Paris Hilton, en el también exclusivo barrio de Hollywood Hills, la policía había colocado carteles prohibiendo el estacionamiento de vehículos, para evitar los congestionamientos causados por la tropa de medios de comunicación que persigue al "icono social".
Allí, la atmósfera no era precisamente de bienvenida. En cuanto se supo que la excarcelación de la chica era inminente, sus vecinos se movilizaron y distribuyeron volantes de protesta por la presencia ruidosa de la heredera.
"Querido vecino, desde la llegada de Paris Hilton a nuestro vecindario, hemos visto deteriorarse nuestra calidad de vida", decían los volantes.
La madre de Paris tranquilizó un poco a la comunidad al asegurar a Tmz.com que no estaba previsto ninguna fiesta y que Paris descansará acompañada de su familia.