El escenario fue adornado con diferentes escenografías que resumían la historia de México: un Tláloc, imágenes de la época colonial, la bahía de Acapulco y de los edificios representativos de la modernidad del país. La etapa más esperada en el evento era la de los trajes de baño. Para la pasarela no eran permitidos los bikinis (esos los guardaban para las fotos de paparazzi en la playa), así que todas usaban trajes completos.
Dado que la paisana quedó sólo entre las 12 mejores, el público se volcó en favor de la concursante de Colombia, Shirley Sáenz. Como ésta no ganó, los abucheos por parte de la audiencia cayeron sobre los jueces y la ganadora. También hubo una batalla entre reporteros gráficos y la gente de seguridad, que no permitieron que éstos se acercaran a tomar fotos.
No obstante, el concurso de belleza sobrepasó lo esperado; superó las cifras de turistas en eventos internacionales realizados en México como los Juegos Olímpicos de 1968 y la Copa del Mundo en 1970.
Atractivo en el sureste
Por segunda ocasión la belleza de 76 jóvenes se concentró en México, la sede esta vez tocó a Cancún, Quintana Roo. La incertidumbre sobre si llegarían tantos viajeros como en el 78 aún estaba presente, pues el puerto acababa de sufrir el paso del huracán Gilberto.
Aunque habían llegado 49 días antes, la noche esperada era la del 23 de mayo de 1989. Esta vez, la delegada mexicana lucía con mayores oportunidades que la del certamen celebrado hacía ya 11 años en Acapulco.
El reto, además del turismo, sería el despliegue mediático: esperaban que la transmisión televisiva llegara a más de 600 mil millones de personas, que según los organizadores, se cumplió.
Dado el clima tropical, la tendencia en trajes de baño de las concursantes eran los bikinis con pierna francesa que llegaba hasta la cintura, las cabelleras esponjadas teñidas de rubio y el rojo escarlata en los labios. Sin embargo, a la hora de la pasarela oficial, utilizaron trajes completos.
Se sabía que el ganar Miss Universo no era sólo prestigio o "un honor", pues el monto desglosado de los premios era del conocimiento público. "El premio para la ganadora será de más de 300 mil dólares y un año de inolvidable reinado", publicó EL UNIVERSAL en julio de 1989. Se añadían entre otros privilegios, un departamento en Puerto Aventura, Cancún (de por vida), y otro en Los Ángeles California (mientras duraba el reinado), joyería, guardarropa, una cámara con autofocus y un abrigo de mink.
La gran noche llegó, la celebración fue en el Hotel Fiesta Americana Plaza Cancún y Villas. Las grandes favoritas, además de la mexicana Adriana Abascal, eran las representantes de Holanda y Venezuela; y no se equivocaron, la ganadora fue Angela Visser, de los Países Bajos, una hermosa rubia de 1.74 metros de estatura.
"Con lágrimas y temblorosa de emoción recibió el anuncio", describían las reseñas de espectáculos. Adriana Abascal López Cisneros, señorita México, fue la única latinoamericana que quedó entre las finalistas y terminó en quinto lugar.
La ceremonia estuvo matizada de interpretaciones del folclor musical mexicano y de imágenes pregrabadas en varios lugares de interés turístico. Los boletos tuvieron un costo de 500 dólares, pero a tan sólo unas horas de que comenzara el evento, se cotizaron hasta en mil 500 billetes verdes (de aquéllos).
De nueva cuenta
Habían pasado sólo dos años de que Guadalupe Jones Garay diera la satisfacción a los mexicanos por haberse coronado como "la mujer más bella del universo", y volvía el concurso al territorio mexicano.
La 42 emisión del Miss Universo tuvo lugar en el Auditorio Nacional de la ciudad de México el 21 de mayo de 1993; 79 bellas chicas venían para llevarse la ansiada corona. Hasta a hora, el concurso de este año ha sido marcado como uno de los de mayor descontento del público.
Para inicio de los 90, las cirugías plásticas ya no eran un tabú, las reglas lo permitían. El artista plástico José Luis Cuevas y la cantante María Conchita Alonso, quienes formaron parte del jurado, se mostraron en total desacuerdo con la permisión y dijeron que de ser así, el premiado "debería ser el cirujano plástico y no la señorita". En esta ocasión asistieron la ahora controvertida Cecilia Bolocco (Miss Universo 1987) y Angela Visser ganadora en Cancún, 1989).
El espectáculo abrió con el número musical Viva la noche, donde todas cantaron. El desfile en traje de baño aún fue con las prendas completas pero de gran escote en la pierna, les adornaron unos rebozos que decían ser de "estilo mexicano".
Esa noche, el ambiente fue agresivo y hostil porque la mexicana, Ángela González, no figuró. A Lupita Jones y María Conchita Alonso, que estuvieron entre los jueces, el público les arrojó objetos.
Todo le pareció artificial a la audiencia, hasta las respuestas de las tres finalistas que ante la pregunta "¿qué sería lo más importante que harían?", una a una salían de la "cabina aisladora de sonido" para dar un discurso que prácticamente fue igual: "concientizaría a la gente y lucharía por dejarle a los niños un mundo mejor, lleno de paz y amor".
Después de muchos abucheos se anunció a la que sería la nueva reina del universo: Dayanara Torres, de Puerto Rico. Sobre ella se rumoró que era demasiado joven para competir y que sus papeles habían sido falsificados, pero no se le comprobó nada.
En este 2007 las cartas ya están tiradas, todas han mostrado sus mejores facetas y esperan salir victoriosas. Los registros pasarán también al acervo histórico de Miss Universo. ¿Quién ganará?