Ambos forman una de las parejas de oro del mundo, y según reveló Gisele el miércoles pasado, ella y Tom se casarán muy pronto y pondrán su casa en Nueva York.
El éxito, su atractivo físico, su posición económica y su fama los han unido.
Distintos, pero semejantes
Hasta los primeros años de su adolescencia, Tom Brady y Gisele Bündchen llevaban vidas opuestas. Ella, en la localidad de Três de Maio (de unos 25 mil habitantes) en el estado de Rio Grande do Sul, con una hermana gemela, Patricia, sus padres, Valdir y Vânia Bündchen, ambos brasileños descendientes de alemanes, y el resto de sus hermanas: Raquel, Graziela, Gabriela y Rafaela.
Rubia, de ojos azul verdoso, con 1.75 metros de estatura, unas piernas larguísimas y sumamente delgada, se había ganado el sobrenombre de Olivia, como la novia de Popeye.
Tom, mientras tanto, era el típico chico californiano de buena posición social y económica. Nació el 3 de agosto de 1977 en San Mateo, una ciudad del litoral de California, de casi 100 mil habitantes, ubicada entre San Francisco y San José.
Su padre, el hombre de negocios Tom Brady, y su madre, Galynn, quien había sido una hermosa azafata de la que se enamoró el señor Brady en sus frecuentes viajes por avión, son muy amantes de los deportes, en especial, del futbol americano y particularmente, del equipo los 49 de San Francisco.
La casa de Tom siempre ha respirado deporte por los cuatro costados. Sus tres hermanas, Mauree, Julie y Nancy, todas mayores que él, son excelentes deportistas. Pero había ciertas similitudes entre Tom y Gisele, ambos disfrutaban, como ahora, la vida al aire libre.
Gisele era buenísima para el footing y el volibol de playa. Incluso se convirtió en jugadora profesional del equipo brasileño Sogipa. A los 13 años se definió su destino, cuando fue descubierta por un agente de modelos cuando ella comía una hamburguesa en Sao Paulo, a donde había ido de vacaciones.
Poco después viajó a Nueva York para participar en la Fashion Week de aquella ciudad, y ya nunca volvió a establecerse en la pequeña ciudad de su niñez. Unos años antes, Tom Brady se había ganado de tal manera el respeto de sus compañeros de la universidad, que al final de la campaña todos votaron para que fuera el nuevo capitán del equipo.
Una boda por amor
Fue en Nueva York, en una de esas elegantes fiestas mundanas que congregan a las divas internacionales y a las más brillantes figuras masculinas de diversos ámbitos, cuando Gisele y Tom se conocieron.
En una reunión así, la modelo había conocido en los años 90 al actor Leonardo di Caprio. La pareja se volvió inseparable durante dos años: viajaron con la madre de él, visitaron a los padres de Gisele, asistieron juntos a la entrega del Oscar. Pero al final, la relación no fue duradera.
Curiosamente, la Bündchen tuvo la oportunidad de asomarse al complejo mundo del cine. En 2004 debutó en la película Taxi, que fue un fracaso. A pesar de ello, hace dos años se le pidió que interpretara un papel en la comentada película El diablo viste a la moda, con Meryl Streep.
Con un bronceado permanente, a Gisele le encanta lucir las pecas que tiene en su rostro. Sin embargo, su mayor encanto, dicen, es su carácter (siempre alegre) y la absoluta libertad con que vive.
Ella no se sacrifica para conservar su figura. Le encanta la comida rápida, las palomitas de maíz dulces, el sundae del McDonald´s y los caramelos. ¿Rasgos particulares? Tiene tatuada una pequeña estrella en su muñeca izquierda y lleva un piercing en el ombligo.
Dueña de su propia marca de sandalias, se calcula que la Bündchen gana unos 10 millones de dólares (más de 100 millones de pesos) al año.
Esta es la mujer que compartirá su vida con Tom Brady, pues como ella declaró en Madrid, “el compromiso está más que formalizado”.
La que más resentirá esta boda será la actriz Bridget Moynahan, quien por cierto, se inició como modelo y lleva una buena carrera cinematográfica. Apareció en Coyote Ugly, filmada en el 2000, y en El señor de la guerra, con Nicholas Cage, en 2005.
Bridget y Tom tuvieron un romance que muchos pensaron acabaría frente al altar y aún más, hay fuertes rumores de que espera un hijo del deportista.
Pero se atravesó Gisele.