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Liliana Sada y Ernesto Ibarra: los incidentes de su boda

Unieron sus vidas frente a invitados de 17 países, además de degustar cuatro menús internacionales
Miércoles 28 de marzo de 2007 Firma Autor Nota | El Universal

En Monterrey, ciudad calificada por la revista Fortune como la mejor de Latinoamérica para realizar nuevas inversiones, y a lo largo de tres días, transcurrieron las etapas de la boda de Liliana Sada Melo con Ernesto Ibarra Henkel.

Lilianita es la heredera de Federico Sada González, director general ejecutivo de la empresa Vitro de México, que durante más de 60 años se ha sostenido como el principal productor y distribuidor de vidrio de diferentes tipos en el país, y es proveedor de las industrias automotriz y de la construcción.

Atiende a los mercados de Norte, Centro y Sudamérica, Europa, Asia y el Medio Oriente, y una de sus filiales recién inició operaciones del horno de templado de vidrio de mayores dimensiones en España.

La novia es la hija mayor, y la única mujer, del matrimonio formado por el empresario Sada González y su esposa Liliana Melo de Sada, creadora del Museo del Vidrio, en Monterrey. Tiene dos hermanos, Federico y Mauricio.

Invitados cosmopolitas

La boda, con 800 invitados, fue lo que se llama cosmopolita, al congregar a personas procedentes de 17 países: Irán, Australia, Inglaterra, España, Francia, Italia, Austria, Suiza, Colombia, Argentina; Canadá, Estados Unidos (sobre todo, de NY, Filadelfia, Miami, Los Ángeles y Aspen); Brasil, Venezuela, Chile, Guatemala y Costa Rica. Muchos de quienes llegaron del extranjero (en total 200) son amigos de la novia, quien cursó estudios en Canadá, Estados Unidos, Francia y Suiza.

De la ciudad de México acudió un amplio grupo de amigos de Liliana y Ernesto (publirrelacionista), entre los que estuvo Diego Luna. El resto fueron personajes del ámbito empresarial y financiero.

Entre los políticos, hicieron acto de presencia los ex presidentes Vicente Fox, de la mano de Marta, su esposa, y Carlos Salinas de Gortari, con su esposa, Ana Paula Gerard. Ambas lucían trajes con pronunciados escotes (más, el de Marta Sahagún).

Y sin anunciarse, llegó el ventarrón

Del aeropuerto de Monterrey, los invitados fueron transportados en autobuses especiales a los hoteles Quinta Real y Camino Real.

Liliana Melo de Sada, la madre de la novia, tenía la ilusión de que sus hijos se casaran en la capilla que mandó levantar en el área de la casa familiar. Pero la Iglesia no otorga permiso para celebrar matrimonios en recintos particulares, de manera que el jueves 22 por la noche, los novios, sus respectivas familias y sus padrinos, enfilaron hacia la parroquia de Nuestra Señora Reina de los Ángeles (decorada con hermosos jarrones de cristal con alcatraces y orquídeas blancas) en el municipio de Garza García (el más rico de nuestro país), donde el sacerdote Peter Coates, legionario de Cristo, impartió la bendición nupcial a la pareja.



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