A Spencer Tunick no le gusta que le llamen fotógrafo. Él se considera un artista plástico cuya obra no es la fotografía, sino las formas que crea al colocar a miles de personas desnudas posando a cielo abierto. "Quiero hacer arquitectura de la carne", dice quien el próximo mes tratará de reunir a 4 mil mexicanos en algún espacio abierto del Distrito Federal.Spencer es un neoyorquino que tiene su estudio en el quinto piso de un edificio en el poco pretencioso barrio de Tribeca. Quienes lo han visitado, dicen que las paredes del lugar están adornadas con las 65 fotografías de desnudos masivos que ha tomado en el mundo, pero que difícilmente se genera el ambiente de, digamos, un taller mecánico con sus calendarios de chicas desnudas. Más bien se trata de una decoración abstracta en la que un distraído o un miope no podrían distinguir cuerpos desnudos.
Estudioso y amante del performance art (arte en movimiento o en el que suceden cosas), sus instalaciones humanas han sido tomadas por muchos como un deseo de desnudar al mundo entero y una estrategia publicitaria. Pero Spencer insiste en que pretende "crear una sensación de escultura en estos grupos de cuerpos".
Los inicios
Spencer Tunick nació en Middletown, Nueva York, y debió ser un adolescente inquieto; acudió a una academia militar donde tuvo como compañero al hijo del gánster Jonh Gotti.