El último frente contra los dos padecimientos alimentarios que arruinan la vida de miles de jóvenes en el mundo se acaba de abrir en España: el gobierno y las principales empresas del sector de la moda en ese país, firmaron ayer un acuerdo para promover cánones de belleza saludables y unificar las tallas de las prendas de ropa.El primer compromiso de este acuerdo consistirá en que la talla 46 (que viene a ser la 14 en México) no se considere, como ahora, una talla especial y que la talla de los maniquíes sea por lo menos una 36 (4, aquí).
El acuerdo fue firmado por las principales empresas del sector de la moda española, como Inditex (que maneja Zara, Bershka, Oysho, Pull and Bear y Massimo Dutti), Mango y El Corte Inglés.
La agrupación española de Género de Punto y la Federación Española de Empresas de Confección, también firmaron, por lo que 80% del sector se halla representado.
Esta acción se une a las que se han tomado en diversos evento de moda, como Pasarela Cibeles, de la misma España, y otras igualmente importantes de Milán y Roma, para evitar que se contrate a chicas anoréxicas.
En Estados Unidos se aplicó un plan de buena salud para las modelos y en Brasil (donde en los últimos meses han muerto por la anorexia tres modelos y una aspirante a serlo, todas ellas adolescentes) se puso un límite de edad para subir a la pasarela y se anunció que se pedirá un certificado de buena salud a las participantes.
Finalmente, de algo sirvieron las muertes de Maiara Galvao Vieira, de 14 años, quien medía 1.70, pesaba 38 kilos y al final de sus días, ya no pudo caminar ni comer; de Ana Carolina Reston, de 21 años, 1.72 de estatura y peso de 40 kilos, víctima de una infección generalizada, disparada por la anorexia; de Thayrinne Machado, 1.68 de estatura y 46 kilos, y por último, de Beatriz Fuentes Ferraz, de 23 años, 1.57 de estatura y 35 kilos.
El combate a la anorexia y la bulimia debe ir a fondo, claman los especialistas, porque increíblemente, se ha creado toda una cultura malsana en torno a las dos.
¿De que color es tu pulsera?
Las chicas afectadas por anorexia o bulimia forman una especie de fraternidad que obstaculiza su recuperación. Las anoréxicas se inscriben en el grupo de las "pro Ana". Ana es el nombre con el que denominan su condición. En cambio, las aquejadas de bulimia nerviosa se suman al bando de las "pro-Mía". Toman la última sílaba de bulimia para nombrar su padecimiento.
Unas y otras se identifican por medio de pulseras y listones.
En general, colocan un listón blanco en sus cuadernos o en sus páginas web. Además, las chicas pro-Ana se colocan una pulsera o cordón rojo en la muñeca izquierda, adornados a veces con cuentas o piedras. Cada una de éstas representa los años que han padecido su enfermedad. Las pro-Mía llevan una pulsera morada.
Sofía, una veinteañera "en los huesos", pero ya en proceso de recuperación, nos dice que listones y pulseras constituyen un símbolo de reinvindicación de su "estilo de vida". "Si te encuentras por la calle una Ana como tú, sabrás que no estás sola y nos regalaremos una sonrisa."
Reforzamiento por la red
Ya sea a través de weblogs personales o de foros públicos que se han multiplicado en internet, las chicas intercambian vivencias y consejos sobre cómo bajar de peso, de manera acelerada. Una página web, por ejemplo, tiene las siguientes secciones: "Cómo engañar", "Tips para la ocultar tu bulimia y anorexia", "Opciones en restaurantes" y "El ayuno".
"Me dijeron que estoy muy flaca, que tengo muchos kilos por debajo de mi peso; me asombró, porque estoy pesando 51. Sí, soy una vaca total", escribió "Bella", una adolescente, en su weblog "Princesas de Ana".
Una web pro-Ana se inicia así: "Si sufres algún desorden, bienvenida. Si estás a gusto con tu peso o recuperándote, sal de aquí. No te molestes en enviarme e-mails ofensivos, ¡No queremos gordas!".
De hecho, en internet se encuentra toda una enciclopedia que fomenta, sobre todo entre las adolescentes, prácticas alimenticias nocivas para la salud.
"El éxito de estas páginas radica en que muchas jóvenes que padecen del mismo mal se asocian entre ellas, para crear un sentimiento de pertenencia, impulsadas por la soledad que se da en nuestra época y por la búsqueda de identidad", afirma la doctora Araceli Aizpuro, directora de Ellen West, un centro de apoyo para anoréxicas y bulímicas en México.
En una de esas páginas existe un apartado, el thinspiration, que esconde una galería de fotos de modelos, cantantes y actrices muy delgadas, para "inspirar" a las internautas.
Sin embargo, quizá los contenidos más perversos de estas páginas son los que enseñan técnicas "pro-sí" (self-injury), esto es, infringirse distintos grados de dolor físico, con la finalidad de "quemar calorías" y controlar la ingestión de alimentos.
¿Qué hay detrás del fenómeno?
La doctora Aizpuru, sicóloga egresada de la Universidad Iberoamericana y directora también de la Fundación Mexicana en contra de la anorexia y la bulimia, explica: "Las mujeres que sufren estas enfermedades tienden a agruparse de manera patológica y a compartir técnicas y formas de actuar". Subraya que tal comportamiento se ve potenciado por el aislamiento y el uso de internet como el único contacto con el mundo exterior.
"Qué vacío deben sentir estas chicas para crear esas páginas; deben estar muy dolidas", reflexiona.
"Ya sea en la ingesta de alimentos como en la navegación que realizan por internet, es responsabilidad de los padres ejercer un control sobre el comportamiento de sus hijos", dice.
El gen del perfeccionismo
Además del sobrepeso, entre los rasgos que predisponen a las jovencitas a sufrir de bulimia o anorexia, están: negarse a madurar, dificultades para ser autónoma y baja autoestima; los especialistas han identificado también el perfeccionismo y el autocontrol como poderosos detonantes de esas afecciones.
Por eso es importante el descubrimiento hecho por la Academia Americana de Siquiatría a finales de 2005, del gen que incita a las personas precisamente al perfeccionismo.
Aizpuru explica que tal predisposición genera una serie de perturbaciones sicológicas nacidas de la necesidad de ejercer el control sobre todas las cosas. De ahí se genera:
. El miedo a cometer errores o tomar una decisión equivocada.
. El miedo a no cumplir las expectativas que los demás tienen de esa persona.
. La obsesión por el orden o la rutina firmemente establecida.
. La necesidad de conservar una apariencia perfecta.
. Reprimir sentimientos.
. La reserva emocional.
. La tendencia a la obstinación.
El descubrimiento del gen permitirá, tarde o temprano, identificar a las personas que lo poseen y actuar en consecuencia.