Virginie O.
El Universal
Domingo 21 de enero de 2007
L as tiendas Takara -Kazana en sus inicios-, creadas en 1993 por Jean-Pierre Reveillaud y dedicadas a los recuerdos de viaje, alcanzan en la actualidad 30 puntos de venta en toda Europa. Pañuelos, bolsos y joyas asiáticas, de África y América Latina, se comercializan con un objetivo ético y estético. "Takara nació porque mi padre quería crear una empresa sobre la pasión familiar: los viajes", explica Sébastien Reveillaud, treintañero políglota, hijo de Jean-Pierre y director general adjunto de la empresa.
Vestido con camisa de lino, pantalón de tela y zapatillas de deporte, Sébastien Reveillaud tiene más recuerdos de su padre como aventurero que como empresario. India, Guatemala y otros países forman parte de su búsqueda de los mejores productos del mundo para sus tiendas.
Desde la primera, abierta en 1993 en la calle Charenton de París, la red se ha extendido a 30 puntos de venta, propios o en franquicia, por toda Francia -Nantes, Grenoble, Marsella-, y Europa -Bélgica, Holanda, Irlanda-. El logotipo de las tiendas Takara ("tesoro" en japonés), en forma de elefante, sinónimo de suerte en Asia, y los colores brillantes de sus escaparates, ofrecen productos por colores y bajo un fondo de música de todo el mundo.
Pañuelos de Perú, bufandas de Senegal, pulseras de perlas de cristal o de hueso de India, collares de nácar de Filipinas, bolsos bordados de Guatemala, incienso de Laos y velas de Tailandia son de fabricación artesanal y local. "Funcionamos según el modelo de comercio justo, es decir, que compramos directamente a los artesanos.
"No hay ningún intermediario, lo que nos permite comprobar que los fabricantes son remunerados de forma justa y que trabajan en buenas condiciones. Por ejemplo, no está permitido hacer trabajar a niños y nos hemos visto obligados a interrumpir nuestra colaboración con China porque no logramos comprobar la calidad de sus productos".
Este sistema, muy bien acogido en los diferentes países productores, permite no sólo apoyar el desarrollo de la artesanía local, sino también ofrecer precios competitivos en las tiendas (entre 45 y mil pesos).
El objetivo ético de Takara va hasta la elección de materiales. Ningún producto contiene plástico y la envoltura o los paquetes de regalo es de papel kraft o reciclado y reciclable.
Con una cifra de negocio de 6.6 millones de euros (unos 100 millones de pesos en 2005) y un beneficio neto de 10%, Takara puede prever un importante desarrollo en los próximos años. Después de la apertura de tiendas en Portugal, Polonia, República Checa, Suiza y Hungría, Takara prevé exportar su concepto a España, Alemania y Estados Unidos.
A mediano plazo, la idea es ampliar la gama de productos a la decoración y a la ropa de hogar, siempre con este mismo objetivo de comercio justo y de desarrollo sostenible.