Prácticamente en todas las ofertas de empleo para ocupar un cargo de importancia se incluye como requisito indispensable tener excelente o buena presentación. Cualquiera interpreta este requerimiento como ser atractivo; esto es, tener el peso adecuado, facciones armoniosas e impecable arreglo personal. En igualdad de conocimientos y experiencia, ¿un guapo o guapa le ganará el puesto a alguien que no lo es?
En las agencias de colocación no se ponen de acuerdo al respecto.
Luis Alberto Obregón, coordinador de comunicación, de Human Kind, empresa de Outsourcing en recursos humanos comenta: "La presentación y el físico es importante, pero no primordial; depende de las actividades que se desempeñarán".
Y agrega: La persona que aspire a ocupar puestos gerenciales en alguna empresa importante del país, más allá de la apariencia, necesitará de especialización constante, en otras palabras, de la actualización de conocimientos mediante cursos y diplomados, idiomas y un excelente historial laboral".
En cambio, Víctor Argüelles, director general de la empresa Capital Ejecutivo opina: "En la vida real nos movemos mediante percepciones. Si la persona es agradable a la vista, será más fácil que consiga el trabajo; no todo es el físico, pero éste facilitará que haga empatía y esto forma parte de la subjetividad del reclutamiento"
Ambos entrevistados aclaran que ninguna empresa condiciona al candidato a poseer determinados rasgos físicos para ocupar una plaza, sino que los requisitos van implícitos en el tipo de trabajo que se desarrollará. Y es tarea del head hunter analizar qué tipo de persona encaja en cada puesto y empresa.
Según Carlos Paredes, director general de Proyección del Capital Humano, para que una persona obtenga un buen empleo debe focalizar sus aptitudes y conocimientos en las empresas o industrias adecuadas, y no preocuparse tanto por el físico.
Desgraciadamente, en nuestra cultura, todavía en algunos casos las características físicas superan el talento del aspirante", lamenta Paredes.