Si se editara un libro sobre anécdotas navideñas de las familias de la realeza europea actual, sería como una antología de encantadores cuentos, pero éstos distarían mucho de parecerse a los escritos por Mark Twain, Oscar Wilde o Hans Christian Andersen.Los integrantes de la monarquía se encargan de que año con año haya historias conmovedoras, divertidas y hasta surrealistas. Algunas de ellas tiene que ver con la cena de Nochebuena, las pascuas, los desfiles, las ceremonias reales, las tarjetas oficiales de los reyes y príncipes, y los inevitables contratiempos que ni la nobleza puede evitar.
Las costumbres navideñas
En esta época de dar y recibir, los dueños de la coronas del mundo gustan de hacer obras de caridad, de mandar felicitaciones a sus súbditos y hacer intercambios ceremoniosos entre sus homónimos de otros países; pero también festejan la llegada de Cristo al mundo en familia y cenan lo tradicional de la época.
Los soberanos de la patria de Cervantes, por ejemplo, se dan gusto compartiendo todo en familia. En esta noche tan especial, la princesa Irene, hermana de la reina Sofía, y las hermanas y sobrinos del rey Juan Carlos, se unen a la celebración. Todos juntos cenan en el comedor de palacio un menú elaborado con base en las recetas tradicionales de estas fechas en la tierra de Almodóvar: sopa de almendras doradas, pavo, besugo, perdices escabechadas o lombarda acompañando al cordero. De postre, higos secos, dátiles, tartas y, sobre todo, el turrón.
Como cada año, el rey da su mensaje navideño por televisión, con el que se adentra en el hogar de todos sus súbditos. Durante esta velada, los españoles permanecen pendientes del televisor en espera de esas palabras de esperanza y buenos deseos.