En las reuniones sociales, las citas de trabajo, en la oficina o incluso en la calle aparece de pronto un amigo, un familiar o un desconocido que trata de ser el centro de atención, alguien indispensable para toda ocasión y momento, sin importar que sea inoportuno y en no pocas ocasiones, insoportable.
Algo que no sabe quien actúa así es que podría ser víctima del trastorno de personalidad histriónico, que afecta a tres de cada cien personas. Este problema sicológico (más frecuente en la mujer en proporción de tres por cada hombre), es el más recurrente después de la conducta antisocial y la codependencia.
Afecta a gente:
. Empecinada en querer ser el centro de atención en su entorno laboral, familiar o social.
. Con comportamientos excesivos en la forma, casi como actuación, pero que no transmiten algo realmente importante.
. Con una pretendida conducta seductora o provocativa, pero fáciles de manipular. Si se les halaga o hace creer que poseen virtudes especiales, diferentes a los demás, y se consigue con ello que actúen de determinada manera, es muy posible que padezcan este síndrome.
Signos:
El siquiatra Juan Haro Haro, del Instituto Mexicano del Seguro Social, explica que el trastorno de personalidad histriónico afecta de manera diferente según el sexo:
1. En las mujeres, es característico que usen escotes muy pronunciados, minifaldas provocativas, maquillaje, y peinados extravagantes.
2. En el hombre se detecta por su afeitado y el pelo excesivamente arreglados (si es mayor, suele pintarlo para ocultar las canas), con ropa llamativa, de tal manera que captan la atención de los demás.
Para diagnosticarlo como patología debe ser persistente, por lo general quien lo padece no se da cuenta, no es consciente de que su forma de ser es la causa de conflictos laborales, académicos y familiares. "Es una disfunción social continua", y es común que el afectado se justifique diciendo "así soy", y piense que los que están mal son los otros y no él. (SO)