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Otorgan doctorado a Carlos Peralta

La Newport University lo nombró doctor Honoris Causa por su importante labor humanitaria
Sábado 05 de febrero de 2000 Teresa Vargas | El Universal

Feliz, contento y más que ello, satisfecho, el ingeniero Carlos Peralta Quintero arribó al elegante salón del Club de Industriales para recibir el doctorado Honoris Causa conferido por la Newport University por su importante labor humanitaria.

Ya lo esperaban familiares y amigos, personajes todos de la esfera social, política y diplomática, quienes al verlo cruzar el umbral salieron a su encuentro.

Los más cercanos sellaron el momento con fuertes abrazos, otros, con francos apretones de manos y los no muy cercanos, sonrisas y saludos con la diestra en alto.

Luego del grato reencuentro vino la ceremonia, presidida por el doctor Theron Dalton, presidente de Newport University.

Ahí, en el presidium, todos vestían toga y birrete de color azul y rojo. Carlos lucía muy bien, al igual que el doctor Dalton y quienes compartían la enorme mesa.

Entre ellos el doctor Richard Lorden, director internacional, rector para México y decano para Latinoamérica de Newport University; doctor Arturo Alvaradejo, director académico y decano de la Escuela de Administración de Newport University; doctor Enrique Villavicencio, director académico internacional de Newport University, y José Ángel Pescador Osuna, subsecretario de Población y Asuntos Migratorios de la Secretaría de Gobernación, y doctorado por la Newport University.

El silencio se hizo presente para escuchar las palabras del doctor Lorden. Al inicio hubo saludos, mencionó al cuerpo diplomático, a los representantes del gobierno, los honorables miembros del presidium, al candidato Honoris Causa, los señores laureados y otros invitados.

Y dijo: "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, por ello los seres humanos tenemos en nuestro interior la capacidad de sembrar. Para algunos no es fácil. En cambio para otros los generosos esto sí es posible. Los triunfadores de espíritu comparten su capacidad creadora con todos los que lo rodean. Es entonces cuando las simientes crecen y dan frutos, trayendo satisfacciones a todos por igual."

A cada palabra del doctor Lorden, la figura del ingeniero Peralta se agigantaba, se hacía enorme ante los ojos de los presentes que conocen su don de gentes, su bohonomía. Él, por su parte, escuchaba y su rostro dejaba ver la intensa emoción que vivía.

Y prosiguió el doctor Lorden: "De una u otra manera, todo ser humano siembra para manifestar su ser, lo mismo en acciones cotidianas que en obras de supremo alcance. El deseo de ser le permite al hombre pasar de la posibilidad a la realización. Cada uno siembra en la medida de sus posibilidades.

Así, como hay buenos padres, hay también buenos campesinos, buenos gobernantes, hay también buenos hombres y buenas familias que comparten lo mejor que tienen con los demás, que día a día comparten su trabajo, su esfuerzo y su creatividad y que con el tiempo cosechan, entre otras cosas, la admiración y el agradecimiento de innumerables personas."

Y enfatizó el doctor Lorden: "Uno de estos casos es el de la familia Peralta, representada en dos generaciones distintas por don Alejo Peralta y Díaz Ceballos y por Carlos Peralta Quintero."

Luego recordó a don Alejo Peralta, padre de Carlos (q.e.p.d.), quien nació en Puebla en 1916 y en su juventud egresó del Instituto Politécnico Nacional, donde estudió la carrera de ingeniería. "Hombre noble por naturaleza, dedicó muchos años de esfuerzo a su alma máter, de la que fue nombrado rector en 1956 por el entonces presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines. En el Politécnico, el ingeniero Peralta diseminó muchas semillas, cuyos frutos gozan hoy en día miles de seres humanos. Basta mencionar que bajo su dirección se proyectó la unidad profesional de Zacatenco y que él fundó el Canal 11, la primera televisora educativa y cultural de América Latina", apuntó el doctor Lorden.

Tan emotivo discurso fue rubricado con un aplauso. Y minutos después se escuchaba la voz del Carlos Peralta, momento en que también dirigió los ojos hacia su familia, sentada frente a él.

"Agradezco a Newport University la elevada distinción que decidió otorgarme y felicito a sus autoridades por la magnífica labor educativa que llevan a cabo en nuestro país, con el objetivo de conseguir la excelencia de muchos profesionistas."

Agregó: "Es muy grato encontrarme rodeado de tanta gente destacada, de muchos amigos, de quienes aprecio su presencia... Newport University es una de las instituciones más importantes en educación a distancia, por lo que el grado que hoy recibo me llena de orgullo y significa un fuerte estímulo para seguir adelante."

Dijo también el ingeniero Peralta, que el reconocimiento recibido era un honor muy grande pero inmerecido, porque su actitud de ayuda frente a la desgracia de otros ha sido una consecuencia natural del ejemplo que recibió de su padre, el ingeniero don Alejo Peralta y Díaz Ceballos.

"He sido una persona afortunada, porque siempre tuve la presencia amable y generosa de mi padre. Con talento y trabajo constantes, don Alejo creó uno de los grupos industriales más sólidos del país y logró llevarlo a niveles internacionales de calidad y eficiencia."

También manifestó el ingeniero Peralta que, sin embargo, nunca, ni en épocas de bonanza o de crisis, perdió de vista las necesidades sociales, porque mantuvo siempre una actitud altruista comenzando con los que tenía más cerca, sus trabajadores y la gente del estado de México, donde estableció el complejo industrial que ahora lleva su nombre.

A ellos y a sus familiares les brindó educación y se mantuvo atento a sus peticiones de consejo o de ayuda.

"A la muerte de mi padre, recae en mí la enorme responsabilidad de seguir el progreso industrial al frente del grupo IUSA y continuar su labor de beneficio social y de impulso a la educación y la cultura."

La sencillez de sus palabras y su humilde actitud dejan ver la herencia noble que corre por sus venas, las enseñanzas dadas por ese noble quijote que aún cabalga, don Alejo.

Ya doctorado, se dispuso a recibir más muestras de admiración y respeto, ahí, en el coctel que antecedió a la cena.

A su lado compartiendo momento tan especial estaban su esposa Mariana Tort de Peralta, sus hijos: Juan Carlos, Pablo, Olivia y Pao.

Muy junto a él, sus hermanos: Leticia y Carmen Peralta Quintero; Sergio y Leopoldo Peralta Navarrete; Alejandro Peralta Soto y Ernesto Peralta Cánovas.

Luego de breves charlas, pasaron al salón. Ya se escuchaban las canciones mexicanas interpretadas por la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional.

Ya sentados a la mesa, los invitados fueron halagados con un menú integrado por ensalada de palmitos, espárragos y camarones salteados. Luego, un prime ribe en su jugo al romero, y de postre, una delicia de chocolate y frambuesa, café y vinos generosos.

Más adelante fueron descorchadas botellas de champaña para brindar por él, por su gran corazón, esta vez reconocido por la Universidad de Newport.

Entre los asistentes anotamos al ingeniero Pascual Ortiz Rubio, presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México; John Dickson, ministro consejero de la embajada de Estados Unidos, en representación del embajador Jeffrey Davidow; Manuel Bartlett Díaz, doctor Héctor Mayagoitia, ex director del IPN; maestra en Ciencias Arlette López Trujillo, en representación del gobernador del estado de México; maestra Griselda Álvarez Ponce de León, maestro Luis Herrera de la Fuente, el embajador de Perú, Pablo Portugal; George Julián Stanoov, embajador de Rumania; Orlando Silva, embajador de Cuba; Robert James Hamilton, embajador de Australia; Cecilia, Claudia y Octavio Gómez Haro, de Casa Lamm; ingeniero Víctor Mahbub, y muchos más.



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