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Labios sensuales, pero ¿a qué precio?

Se pone de moda el engrosamiento labial; consiste en inyectar la grasa del mismo paciente
Viernes 10 de diciembre de 1999 Mina Betancourt | El Universal

Muchas mujeres famosas han puesto de moda los labios gruesos y sensuales. Y si bien algunos pueden deberse a ciertas técnicas de maquillaje, también es posible que sean producto de alguna intervención quirúrgica, del tipo de las que explicamos aquí. Aunque muy modernas, todas entrañan riesgos que deben considerarse con cuidado, antes de tomar una decisión. El engrosamiento labial es todavía una técnica incipiente, inexacta, con resultados casi siempre poco naturales. Un conocido cirujano plástico estadounidense, el doctor Edward Terino, la llama ?una ciencia en evolución?. Él ha pasado la última década realizando todo tipo de implantes en Los Ángeles, California.

A pesar de sus riesgos y limitaciones, el engrosamiento labial está de moda entre las pacientes de los cirujanos plásticos, son mujeres de todas las edades que quieren tener labios gruesos y sensuales, como algunas populares estrellas de cine.

Existen tres formas de aumentar el volumen de los labios: 1. A base de inyecciones de colágeno o de grasa propia.

2. Mediante implantes, usando tejido del propio paciente, usando tejido del propio paciente o material sintético como el Gore-Tex.

3. Usando intervenciones quirúrgicas para reubicar las estructuras de los labios.

Sin embargo, la mayoría de estos procedimientos requiere retoques periódicos. Y todos entrañan el riesgo de un resultado poco natural, así como de otras complicaciones.



Lo que opina un cirujano mexicano

El doctor Antonio Fuente del Campo, del hospital Los Ángeles de la ciudad de México, prefiere el método de inyectar la grasa del mismo paciente (llamada grasa autóloga).

Opina que el colágeno resulta muy caro, considerando el volumen que se requiere para lograr la amplificación; en cambio, la grasa es gratis.

El colágeno es un material extraño que puede ocasionar reacciones alérgicas y su expulsión a consecuencia de una fuerte reacción inflamatoria puede dejar secuelas deformantes, mientras que la grasa autóloga se puede colocar cuantas veces sea necesaria, sin que ocasione problemas. No sólo es bien aceptada por el cuerpo, sino que, aunque se reabsorba parcialmente, permanece cuando menos el 60 por ciento , si fue colocada con la técnica adecuada.

Por otra parte, ¿quién no sacrificaría un poco de grasa del estómago o las caderas, para dar mayor volumen a sus labios?

El colágeno, en cambio, se reabsorbe íntegramente y deja cicatrices internas que al paso del tiempo pueden volverse visibles, en forma de irregularidades bajo la mucosa del labio.

De cualquier modo, ambos son procedimientos sencillos y fáciles de realizar en el consultorio.

La colocación de grasa en los labios se hace por dentro, por lo que no deja huellas exteriores. Las incisiones son tan pequeñas que resultan imperceptibles.

Por supuesto, el volumen aplicado y el sitio de su colocación variarán, dependiendo si se quiere sólo aumentar el grosor de los labios o eliminar las líneas finas que se forman alrededor de ellos.



Los riesgos del colágeno

El doctor Arnold W. Klein, dermatólogo de Beverly Hills, fue uno de los primeros en usar las inyecciones de colágeno para las arrugas. Él recuerda que hace unos 12 años le había quedado un poco de colágeno en la jeringa y la aplicó en el contorno de los labios de su paciente, donde usualmente se utiliza el delineador. El resultado fue satisfactorio tanto para su paciente como para él mismo.

Sin embargo, la técnica no deja de tener sus riesgos, según reconoce el propio doctor Klein. Por ejemplo, si aparece una línea blanca alrededor de los labios, o se ven grumos blancos en ellos, es colágeno mal aplicado. Y si se llega a lastimar un vasito sanguíneo, puede aparecer un gran moretón.

Tanto los riesgos, como el costo, son elevados en este procedimiento. Por otra parte, sólo un masoquista se sentiría contento de aplicarse colágeno cada dos o tres meses como resulta a veces necesario pues aunque se emplea una crema que adormece los labios, la experiencia no deja de ser dolorosa y un tanto desagradable.

Los cirujanos europeos también han tenido malas experiencias. Ellos emplean artecol, una mezcla de colágeno con partículas de nylon, también conocido como Plexiglas. Sin embargo, muchos pacientes en los que se usó esta técnica para engrosar los labios se quejaron de resequedad, dolor con el frío y una sensación desagradable de tirantez, sobre todo cuando daban una mordida a una manzana o a algún otro alimento similar. Algunos desarrollaron cicatrices que tuvieron que ser removidas quirúrgicamente.



Implante e injertos

En cuanto a los implantes y los injertos para aumentar el volumen de los labios, han resultado casi tan frustrase como la aplicación de inyecciones de colágeno.

Aunque sean muy bien realizados, con frecuencia producen reacciones inflamatorias muy intensas, o bien, rigidez. En este último caso la expresión de los labios pierde su naturalidad.

Por si ello fuera poco, las cicatrices se vuelven un problema. Algunos de los implantes provocan cicatrices que tienen que ser removidas quirúrgicamente. Y cuando hay un proceso fibroso de cicatrización, éste produce irregularidades en los labios que dan una apariencia poco natural.



Los procedimientos quirúrgicos

Tanto las inyecciones de sustancias, como la colocación de implantes están indicados para un aumento discreto del volumen de los labios. En cambio, las intervenciones quirúrgicas se usan sólo con pacientes que tienen problemas más severos, como las deformaciones congénitas o las secuelas traumáticas de un accidente.

El elevar la mucosa del labio, dice el doctor Fuente del Campo, para amplificar el grosor de los labios y subir la línea del borde de ellos, es un procedimiento que aún realizado por las mejores manos deja cicatrices en los bordes.

Con frecuencia los procedimientos quirúrgicos dejan pacientes insatisfechos, y tienen que repetirse para corregir los defectos que puede producir la cicatrización. Estas repeticiones quirúrgicas muchas veces terminan por dejar una boca con deformidades grotescas e irreversibles.



Conclusión

En síntesis, la lipo-inyección, a base de grasa del mismo paciente, es el procedimiento más inocuo, práctico y de fácil realización, para engrosar los labios.

Aunque siempre existe la posibilidad de que no toda la grasa permanezca y sea necesario repetir el procedimiento una o dos veces más, ofrece la tranquilidad de que no producirá secuelas, cicatrices deformantes o alguna otra complicación.

Por otra parte, es importante poner énfasis en el peligro de inyectarse materiales extraños en salones de belleza u otros lugares sin adecuado control médico, porque se puede exponer a complicaciones de consecuencias catastróficas.

(Información y fotos proporcionadas por la revista "Kena").



 

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