aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Madres con síndrome del "nido vacío"

Las madres que padecen este síndrome, cuando los hijos se van del hogar, son las que nunca aprendieron a ser felices por sí mismas, las que vivieron para los demás y abandonaron sus intereses personales
Domingo 04 de mayo de 2003 Sonya Valencia | El Universal

¿Qué pasa cuando los hijos crecen y dejan el hogar de origen? ¿Qué pasa cuando la pareja vuelve a encontrarse sola, como de recién casados, aunque sin la pasión de los primeros años, ni el reto de tener que consolidar un futuro profesional y sacar adelante una familia? "Esta marcha es la ley de la vida, y aunque los padres saben que esto ocurrirá en algún momento, son las madres quienes, en la mayor parte de los casos, tienen que afrontar el síndrome del `nido vacío`, consecuencia de la crisis emocional que las invade cuando el motivo esencial de su vida fueron los hijos y sus inacabables problemas", dice la sicóloga Margarita Rodríguez, egresada de la Facultad de sicología de la UNAM y dedicada a su clínica privada.

Las madres que padecen el síndrome del "nido vacío" fueron las que no aprendieron a disfrutar de la vida, a ser felices por sí mismas, a prestarse atención, a divertirse, a buscar un tiempo de ocio y a llenarlo satisfactoriamente. Las que cumplieron la función que la sociedad les asignaba, asumiendo en su rol familiar y social un papel secundario, nunca principal; madres que vivieron durante décadas sirviendo a los demás y dejando a un lado sus intereses personales.



¿Cuáles son los síntomas del ?nido vacío??



En principio se impone un sentimiento de extrañeza, vacío y soledad, que genera expresiones como: `hay un silencio infrecuente`, `la casa está vacía` o `falta algo`. Eso que falta, por supuesto, son los hijos.

La doctora Rodríguez dice que si este sentimiento de soledad y de vacío no se trata a tiempo, se pueden presentar algunas complicaciones físicas y mentales tales como: fatiga, inadecuación sexual, depresión, estrés laboral, adicción al alcohol, a la nicotina e infidelidad (sobre todo en los hombres). "Si bien esto afecta tanto al padre como a la madre, ambos no viven de igual forma la ausencia de los hijos en la vida cotidiana, este hecho repercute mucho más en la madre y muy en especial si es una ama de casa que no ha trabajado fuera del hogar."



¿Cómo superar este síndrome?



La madre ha de buscar algún nuevo eje para reestructurar y organizar su vida. Asumir la maternidad desde un ángulo diferente: ser amiga de sus hijos y abuela de sus nietos.

"La mediana edad es un tiempo especialmente propicio para el desarrollo de actividades que antes no podían realizarse. Disponer de más tiempo y de más experiencia le facilita involúcrese en actividades de barrio, iglesia, ir al club, alguna asociación, etcétera.

"De igual manera se cuenta con más tiempo para salir, encontrarse con amigos, estudiar, viajar o hacer aquellas cosas que siempre deseó y no pudo.

"Es el momento de que esa madre desarrolle sus recursos internos postergados y de que enriquezca su vida hacia el interior y exterior."



En cuanto a la pareja ¿cómo hay que relacionarse?



Debo hacer hincapié de que en una relación de pareja equilibrada el "nido vacío", es una expectativa que ambos miembros llegan a desear, porque anuncia una etapa de mayor libertad en la que es posible retomar aficiones abandonadas o aspirar a nuevos objetivos.

"En esas parejas en las que hay comunicación, amor y felicidad es una etapa de liberación, en especial cuando se ha demorado la salida de los hijos del hogar, ya que la diferencia intergeneracional propicia roces o, cuando menos una convivencia en escasa armonía. Por eso es el momento ideal para que los padres recapitulen su matrimonio y se enfrenten a una etapa diferente, pero igual de satisfactoria y plena que la anterior."

Finalmente la doctora Rodríguez asegura que los nietos pueden ser los encargados de llenar el bullicio de la casa. "Hay que convivir con ellos, descubrir sus talentos, reír con sus ocurrencias y compartir sus juegos, en pocas palabras: disfrutar de la vida implica aceptar los cambios, por dolorosos que sean, y aprender a sacarles provecho".



PUBLICIDAD