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La disfunción cerebral infantil no significa retraso mental


Jueves 31 de enero de 2002 María Luisa Berazaluce | El Universal

La maestra me dijo que mi hijo no rinde en la escuela y que posiblemente tenga una "disfunción cerebral mínima", me preocupé tanto que he llorado durante varios días. Acudo a ustedes para que me orienten y me digan qué debo hacer. Yo veo a mi hijo normal, no creo que tenga nada en su cerebro, él no es un retrasado mental. Me pueden explicar ¿que es? ¿Qué lo causa? ¿Cómo lo ayudo?

Un niño con disfunción cerebral mínima no es un retrasado mental. La disfunción cerebral mínima es una alteración en la estructura del sistema nervioso central, afecta al cerebro como un todo, y se manifiesta con trastornos en la conducta del niño. Las causas se pueden presentar en tres momentos diferentes: antes del nacimiento si la madre tuvo durante la gestación padecimientos infecciosos, una anemia grave, rubeola, exposición excesiva a rayos X, diabetes, hipertensión, abuso de sedantes y anestésicos. Durante el nacimiento si la madre tuvo placenta previa, que el bebé no haya respirado al nacer (anoxia), sufrimiento fetal, aplicación de forceps no adecuada, parto prolongado. Después del nacimiento si el bebé durante los primeros meses sufre alguna enfermedad como meningitis, encefalitis, sarampión, pulmonía, escarlatina; que se quede sin respirar por un tiempo prolongado.

"Los niños con disfunción cerebral mínima presentan más de tres de estas características: hiperactividad o hiperquinesia, que es uno de los trastornos más significativos en la conducta, presenta inquietud en grado sumo y movilidad permanente, y son casi siempre los maestros los que lo detectan. Hiperactividad verbal y no pueden modular el tono de su voz y hablan muy fuerte. Para el niño hiperquinético los estímulos internos como el hambre, la sed, el dolor, etcétera tienen mayor intensidad y le exigen una satisfacción inmediata. Trastornos del lenguaje, tiene problemas severos de comunicación, no comprende lo que se le dice. Trastornos del sueño, duermen poco o tienen sueño intranquilo. Presenta destructividad y agresividad, estas dos características van de la mano. Es agresivo y cruel con los animales, agrede a otros niños sin motivo, responde con agresiones exageradas. Presenta falta de atención y concentración, que obstaculizan el proceso para su aprendizaje. Sus períodos de atención son sumamente cortos y le impiden dedicar el tiempo necesario a su trabajo escolar y sus tareas en casa. "También es incapaz de organizar jerárquicamente los estímulos. No tiene tolerancia a la frustración, es irritable y tanto los estímulos placenteros, como los frustrantes provocan respuestas exageradas, ya sea de júbilo o enojo. "Es impulsivo, hace lo que su impulso le manda, sin medir consecuencias. Presenta incoordinación muscular, es incapaz de manejar triciclo o bicicleta, lo logra mucho más tardíamente que la generalidad de los niños. No es bueno para los deportes, por lo que sus compañeros lo excluyen de los juegos. Siempre está desaliñado, descuidado en el vestir.

"En el área emocional el niño presenta incapacidad para experimentar placer, presenta sin motivo periodos de tristeza, depresión, ansiedad y baja autoestima. Presenta `desobediencia patológica`, incapacidad para comprender las órdenes que se le dan. El niño comete una y otra vez la misma falta, sin tratar de ocultarla y sin comprender porqué se le castiga. Tiene una pobre imagen corporal, se forma una imagen deformada de su cuerpo y del cuerpo humano en general. Con respecto a la dificultad que presenta para el aprendizaje existen verdaderos desórdenes en el proceso cognoscitivo, especialmente en el área visomotora. "Para ayudar a estos niños, lo primero es buscar ayuda profesional. Un neuropsiquiatra infantil será el más capaz para realizar: la historia clínica, la valoración de datos, establecimiento de un diagnóstico y el seguimiento de un tratamiento integral para el niño. Él, después de haberle realizado un examen muy minucioso, incluirá un tratamiento farmacológico de acuerdo a sus necesidades. Se requiere de una acción interdisciplinaria de varios especialistas: un psicólogo que ayude a los padres a comprender el problema del niño y a darle el manejo adecuado, entendiendo que el niño no es capaz de controlar su comportamiento. Un terapeuta que trabaje con el niño con un plan trazado de acuerdo a sus requerimientos. El maestro o educador que le brindarán un trato muy especial para facilitarle el aprendizaje.

"Es importante una detección temprana del problema, además con un adecuado tratamiento integral el niño logrará mejorar su comportamiento, adaptandose más fácilmente a su medio".



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