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Memoria excepcional

Existen sistemas de relajación que activan partes del cerebro y provocan la segregación de sustancias que facilitan el aprendizaje. La capacidad de aprender no depende de la edad
Sábado 27 de octubre de 2001 Teresa Vargas | El Universal

Ya los antiguos griegos elaboraron sistemas mnemotécnicos específicos para diferentes tareas; los romanos emplearon estas técnicas para recordar libros enteros de mitología y para impresionar al auditorio en los discursos y debates senatoriales. Estos sistemas elementales no sólo pueden utilizarse para adquirir una memoria "mecánica" parecida a la de un papagayo, sino también como gigantescos sistemas de archivo para la mente, con los que se consigue un acceso rápido y acertado a la información y un aumento extraordinario de la comprensión general.

Las investigaciones sobre el cerebro, del último decenio, han confirmado lo que han sabido desde siempre los teóricos de la memoria, los jugadores, los mnemotécnicos y los magos; que la capacidad de retención del cerebro humano y la posibilidad de recordar lo que está almacenado en él, superan con creces las expectativas usuales.

Un siglo después de que el filósofo William Stokes resumiera en su libro: Memory la medida de interés que concedía el público al arte de entrenar la memoria, el matemático Jaime Lara Moreno ha creado innovadores métodos para entrenar esta facultad a base de ejercicios de concentración mental de probada eficacia.

¿Existe algún secreto en estos sistemas de enseñanza? Es el mismo maestro Lara Moreno, director del Instituto Sistemas de Enseñanza Personalizada Lara, quien devela su secreto a los lectores de EL UNIVERSAL.

"Nosotros utilizamos muchas técnicas de aprendizaje acelerado como son: respiración, visualización, música y afirmaciones. Todos estos, son elementos que permiten relajar la mente porque ocurre que nuestro cerebro es triuno, esto significa que va de la parte más antigua a la parte más moderna. Nuestro cerebro es como si fueran varias cáscaras. Primero, una cáscara superior, luego una interna y luego otra más interna.

"Esto significa que el cerebro más antiguo es el cerebro llamado: cerebro reptil o cerebro asesino, que va desde la base del cráneo hasta donde termina la columna vertebral. Este es el cerebro de los primeros dinosaurios, de los primeros reptiles, de las serpientes; es el cerebro que reacciona a la necesidades inmediatas de nosotros como seres humanos, es el que permite que respiremos, que nuestro corazón lata, que nuestros ojos parpadeen. Es el que permite que todo nuestro organismo funcione, es el de la sobrevivencia, el que actúa cuando tenemos un asalto o sufrimos un accidente, en sí, cuando tenemos que reaccionar para sobrevivir. Este cerebro tiene unos 500 millones de años".

Agrega Lara Moreno que a este cerebro lo recubre una parte que se llama sistema límbico o cerebro mamífero que es más elaborado y que tiene unos 200 millones de años. "Es el cerebro de los perros, de los gatos, los caballos, los delfines, etcétera. Pero, a diferencia de los animales, este cerebro sí se ha ido desarrollando en los seres humanos tal como lo muestran las últimas investigaciones. Este cerebro mamífero o también llamado sistema límbico es el cerebro de los sentimientos, las emociones y nos consta que los animales tienen sentimientos y emociones."

Enfatiza que en este planeta, así lo parece al menos, que la única raza, la única especie que tiene una tercera capa es el ser humano y se le conoce como neocortex o corteza cerebral, materia gris o más comúnmente como sesos.

"Es una capa muy delgada que va de uno y medio a cuatro milímetros de grosor y a la cual se le reconoce una antigüedad 3 millones de años. Esta capa azul es la que se encarga de la imaginación, la creatividad, la lógica, la relación de unas cosas con otras. Este es el cerebro que nos diferencia de cualquier otra especie, esta evolución se ha dado gracias a nuestras manos. Sí, efectivamente ya que las manos ayudan a coordinar nuestros movimientos y es lo que ha permitido que el cerebro humano siga desarrollándose cada vez a mayor velocidad".

¡Es asombroso! expresa el creador del interesante curso para la memoria.

Reafirma que "este desarrollo se ha dado en 3 millones de años, o sea que nosotros como raza estamos empezando a hacer nuestra historia. El ser humano escasamente ha vivido en civilización 6 mil años, 4 mil a.C. y 2 mil de nuestra era; esto habla que .2 por ciento del tiempo, el ser humano ha vivido más en la obscuridad, en las cavernas y es lo que ha provocado que aún estemos llenos de miedos, de fobias. "El hombre apenas comienza a tener conciencia de que tiene conciencia; somos todavía muy difusos en esa cuestión. De ahí que nuestra misma capacidad de aprendizaje, aún no la sabemos desarrollar al máximo. Cuántos de nosotros no aprendimos nerviosos, angustiados, preocupados, a tal grado que muchas veces el maestro nos agredía verbalmente o físicamente. Esto es muy grave ya que cuando uno está en a situación de nerviosismo, de estrés, de protección, o de defensa, lo que se activa en el cerebro es la parte de la sobrevivencia. Las partes que dan la verdadera potencialidad son el cerebro mamífero y la corteza cerebral ya que entran en juego la emoción, la creatividad, la imaginación y la fantasía, un ejemplo de ello, los mensajes publicitarios de las grandes marcas que tienen como finalidad impactar estas zonas que como cosa curiosa ¡nunca se utilizan en el aprendizaje!".

"Nosotros basamos nuestro sistema de enseñanza en estas zonas del cerebro porque el adulto conforme crece, adquiere prejuicios, limitaciones y es común escuchar expresiones como: ¡ya no puedo!, ¡ya no tengo edad!, ¡para qué estudio, si voy a fracasar! ó ¡me voy a ver ridículo yendo a la escuela! Todo ello va limitando su capacidad pues se considera que un niño desde que nace hasta los siete u ocho años de edad, tiene ocho veces más capacidad de aprendizaje que un adulto; pero es curioso ver que cuando al adulto lo convertimos de nuevo en niño recupera mucha de esta capacidad de aprendizaje".

Su larga trayectoria de 30 años como maestro en Matemáticas y 25 como asesor de empresas le han enriquecido su vida con gratas experiencias.

"Cuando trabajo con directores y ejecutivos los pongo a hacer gimnasia cerebral con números o con las letras del alfabeto. Este es un sistema que los relaja y les activa las partes del cerebro que tienen mayor potencialidad pues provoca la segregación de endorfinas que facilitan el aprendizaje ya que están asociadas con estados de felicidad, de satisfacción, de éxtasis".

Apunta que, cuando la gente empieza a estar en un ambiente relajado, en donde de algún modo se siente a gusto, en donde no hay ambiente de crítica ni de competencia desmedida o despiadada, en donde todo mundo busca ser el primero, es cuando es cuando se activan las zonas potenciales del cerebro que lo motivan a desarrollar sus propias capacidades y se logran cosas increíbles, aún en los adultos.

"Lo importante es aprender a acceder a esas partes del cerebro que son las que nos dan nuestra verdadera potencialidad de aprendizaje, porque nuestro cerebro genera diversas ondas cerebrales. En un estado relajado, pero de atención concentrada, se generan ondas alfas. Esto se logra con ejercicios simples que han maravillado a más de 25 millones de personas que han tomado estos cursos".

Estos sistemas de enseñanza personalizada abarcan: matemáticas, concentración mental, liderazgo y la Constitución Política, etcétera.

Relajación muscular profunda

Cierre ambos puños, tensando los bíceps y los antebrazos (posición Charles Atlas). Relájese.

Arrugue la frente, al mismo tiempo mueva la cabeza hacia atrás tanto como pueda y gírela describiendo un círculo completo, primero en el sentido de las agujas del reloj y luego en sentido contrario. Luego arrugue los músculos de la cara como si quisiera parecer una pasa: frunza el entrecejo, cierre los ojos con fuerza, apriete los labios, apriete la lengua contra el paladar y encoja los hombros. Relájese.

Separe los hombros, arqueando la espalda como si fuera a hacer una inspiración profunda. Manténgase así. Relájese, ahora haga una inspiración apretándose la región del estómago con la mano. Sostenga la respiración y relájese.

Extienda los pies y los dedos, dirigiendo las puntas hacia arriba, fuertemente, para tensar así las espinillas. Manténgalo. Relájese. Flexione los dedos tensando con ello las pantorrillas, los muslos y los glúteos.



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