25 | ABR | 2019
La aceptación de los homosexuales está más ligada al papel que ha desempeñado esta comunidad. Mago, por ejemplo, forma parte de un grupo que se dedica a ser tejedoras, una de las dos actividades principales de la localidad (FOTOS: SALVADOR CISNEROS. EL U)

Indígenas homosexuales lucen sus huipiles en el Carnaval de Zacualpan

16/02/2018
03:40
Arturo de Dios Palma
Zacualpan.
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Los hombres pueden bailar con otros hombres sin prejuicio; las mujeres se dedican a preparar comida sin participar

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La tarde del martes en la cancha de básquetbol todos esperan impacientes a que arribe la novia. Eso ocurre sólo una vez al año. La impaciencia termina cuando al fondo de la calle principal se escucha la Marcha de Zacatecas tocada por la banda de viento, conocida como chile frito, y aparece un contingente encabezado por Mago, la novia.

Mago, cuerpo corpulento, de hombros anchos y piel morena camina a pasos lentos y cadenciosos; con una mano saluda a todos; con la otra se quita de encima al novio, a quien conoció unos minutos antes, cuando policías comunitarios lo llevaron a la casa de su amiga Flor. Mago aceptó ser la novia de este carnaval, con la condición de no tener novio, pero sin novio no hay boda. Así que el comisario le mandó al borrachito que armó el desorden la noche anterior y así evitó pasar 48 horas encerrado en la comisaría.

Cuando llegan los novios a la cancha, todos se arremolinan. Mago y el novio bailan algunas piezas y después comienza el desfile que concluye el carnaval.

De domingo a martes, en Zacualpan todo fue fiesta, música, baile. Por las pequeñas calles del poblado corrieron por chorros las cervezas y la chicha, una bebida fermentada a base de maíz, arroz y panela que toman los indígenas ñomndaa (amuzgos) de La Montaña y la Costa Chica de Guerrero. Las bandas de chile frito (¿ ) o los solitarios violinistas hicieron bailar a los hombres y los pichiquie.