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| Desafían toque de queda, tras golpe de Estado |
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Alberto LópezCorresponsal
El Universal Lunes 13 de julio de 2009 |
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CIUDAD IXTEPEC, Oax.— Fatigados, tras 12 horas de viaje sobre el lomo de la bestia de hierro desde Arriaga, Chiapas, con la voz convertida en débil aliento, sólo alcanzan a decir que sus vidas corren peligro. Son los pobres entre los pobres. Son hondureños que desafiaron el toque de queda y la militarizada frontera para escapar del reclutamiento obligatorio porque “en nuestro país no sabemos quiénes son, pero jalan a los jóvenes para armarlos”. Orvin Ismael Alfaro, de 23 años, y José Pedro Valladares, de 29, dejaron atrás a sus respectivos hijos y esposas, escaparon de una eventual guerra con el propósito de buscar trabajo y reunirse en Las Vegas con sus familiares. “Dejamos nuestro país porque la situación se está poniendo dura. Tal vez se desate una guerra y los soldados van a los pueblos chicos y se llevan a los muchachos. Allá no se puede trabajar por el toque de queda”, dice José Pedro Valladares. Ellos, quienes salieron por la frontera con Guatemala, cerca de Esquipulas, caminaron tres horas para bordear la aduana militarizada “donde nadie entra y mucho menos sale”, pero en el camino pagaron su osadía: “Nos robaron el dinero”, dice Orvin. “Nosotros queremos seguir pa’adelante. Sí sabemos que el camino está duro, lleno de asaltantes, pero queremos un trabajo digno para mandarle dinero a la familia”. El relato de Orvin Ismael y José Pedro es seguido con atención por unos seis hondureños, quienes ya en México se enteraron del golpe militar en su país. “Nos dio tristeza y desesperación cuando supimos la noticia”, comenta afligida Miriam Araceli Hernández Maldonado, de 22 años, quien dejó en Honduras a sus tres hijos menores. Ella, quien quería llegar a Los Ángeles donde labora su hermano, porque de su esposo no sabe nada desde hace un año “que jaló para Estados Unidos”, forma parte de un grupo de 15 hondureños que solicitó a México el estatuto de refugiados. El párroco Alejandro Solalinde Guerra, coordinador del albergue Migrantes del camino, que opera aquí, explica que ya se formalizó la solicitud ante el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). “La vida de ellos está en peligro. No quieren regresar a su país por el golpe de Estado y tampoco quieren seguir su viaje a Estados Unidos por los peligros que enfrentan con los secuestros y extorsiones”, aclara. Los 15 hondureños, como Aníbal Armando, Isac Peña, Fernando Vaquedano, Jesús Antonio Aguilar, Carlos García y Miriam Araceli Hernández, quienes no rebasan los 23 años, esperan que la respuesta migratoria “llegue en seis semanas”. De acuerdo con Solalinde, “muchos migrantes se regresan desde Medias Aguas, Veracruz, “debido a los secuestros”.
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