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| Durango arrastra déficit de alcaldes por miedo a la mafia |
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Redacción
El Universal Martes 30 de junio de 2009 |
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DURANGO, Dgo.— En junio del año pasado, cuando desapareció el alcalde de Topia, Manuel Angulo Torres, el suplente, su tío Eduardo, declinó porque lo habían amenazado de muerte. El primer regidor, Ascensión Félix, también se negó, y el segundo, Martín Corral, les aventó el puesto. El tercer regidor, Martín Gandarilla, terminó por aceptar, pero un pueblo donde los niños ya crecidos cambiaron las mochilas por un cuerno de chivo, no es fácil de gobernar. Ahora, Gandarilla quiere renunciar. En la entidad ya nadie quiere ser alcalde. Luis Carlos Ramírez, un mecánico, se atrevió para 2010 porque tenía el respaldo del cacique del municipio de Ocampo. Lo mataron en su casa el pasado 1 de junio. Ahora nadie quiere ocupar su lugar. El 8 julio de 2004, al candidato panista José Manuel Soto Ortiz le despedazaron la cabeza con una piedra apenas electo en Ocampo. No alcanzó ni a recoger su constancia de mayoría. Optan por el autoexilio En Canelas, donde se casó Joaquín El Chapo Guzmán Loera, a Francisco Cárdenas le dieron el gusto de terminar sus tres años y días después de entregar la alcaldía a Armando Beltrán su enemigo político, fue baleado y mal herido. Le fue peor a Reynaldo, quien fue su secretario de ayuntamiento: un día desapareció y hasta la fecha no ha regresado. “Pancho” optó por el destierro y se fue a la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco. De Otaez, región de Las Quebradas, el alcalde Claudio Reyes Núñez fue levantado en la ciudad de Durango el pasado 5 de febrero y 12 horas después su cadáver estaba envuelto en una cobija. Con él se ahorraron plomo: lo ahorcaron. Sin alternativas Ser alcalde en Durango dejó de ser negocio. Quizá el munícipe de Tepehuanes, Alfonso Peña, tenga razón: si los denuncian, los cuelgan; si le entran, también. Algunos dicen que eso el alcalde de Topia nunca lo supo y ahora su familia no tiene cadáver a quién rezarle. Los hermanos de Manuel Angulo Torres, dueños de unos casonones en Topia, no salen sin cargar su cuerno de chivo. Se volvieron hoscos en esa tierra caliente de la sierra donde la gente es muy abierta.
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