![]() |
| 'Clímax' de un secuestro |
|
JOSÉ GERARDO MEJÍA ENVIADO
El Universal Lunes 10 de noviembre de 2008 |
|
En la madrugada del 23 de septiembre fue sorprendido por un grupo de hombres en su hogar; amagaron a su pareja y a él se lo llevaron. Comenzó el calvario
|
|
jose.mejia@eluniversal.com.mx VERACRUZ, Ver.— Acostado junto a su mujer, Ángela Moscoso, en la recámara que está en el segundo de los tres pisos de su casa, Óskar Lobo no puede dormir. Prende y apaga el televisor con el control remoto, mientras con su cuerpo hace movimientos de rotación con su almohada como epicentro. Son las 4:30 de la mañana del martes 23 de septiembre. La puerta de la alcoba está entreabierta, por la que se cuela una línea de luz que refleja primero una, dos, tres sombras que se vuelven claras siluetas que caminan en silencio hasta plantarse frente a su cama. El cantante se queda inmóvil, sorprendido. Minutos antes, José Alberto Puch, alias El Caricatura, rompió la puerta de la cocina con una barreta, tras brincarse la barda del domicilio de Lobo, ubicada en el fraccionamiento Costa de Oro, del municipio de Boca del Río. El Caricatura, ex cajero del centro nocturno Clímax, va con otros dos hombres y en cuanto reconoce a su víctima grita: “¡Maldito perro!, vengo por ti”. Sin embargo, se avienta contra Ángela para inmovilizarla por la fuerza, sin golpes. Otro de los plagiarios la emprende a puntapiés contra el cantante, hasta que saca una pistola de juguete de entre sus ropas y apunta a su cabeza para ordenarle que se acueste boca abajo. Él obedece sin dudarlo para ser amarrado de las manos con unas agujetas. El tercero de los intrusos saca de la bolsa de su chamarra una capucha color negra que coloca en la cabeza del cantante, para después aventarlo al suelo jalándolo de los brazos. Ángela también es amarrada de pies y manos con las agujetas de unos tenis y colocada de espaldas en la cama con un trapo en la boca. Se le advierte que no haga nada, o de lo contrario, sus hijas, quienes duermen en la otra recámara, van a pagarlo. Dos de ellos revisan los cajones de los muebles que hay en la habitación, buscando joyas, pero sólo encuentran una mochila donde Óscar guarda unos 12 mil pesos. Los hurtan, igual que los celulares de ambos, sus identificaciones oficiales y el bolso de su esposa. De DJ a famoso Es 1995, Óscar Fuentes Atilano sirve bebidas exóticas en Pantanal, un restaurante bar, que copió el nombre de una famosa telenovela brasileña, además de hacerla también de disc jockey y animador. Siempre pedía dinero prestado y rentaba en un barrio popular. Llega el nuevo siglo y Fuentes Atilano se consolida como un buen presentador de orquestas en el puerto de Veracruz, ahora está en el Cali Dance, lugar que dos años más tarde se convertiría en El Titanic, del que se hace socio. Ya es Óskar Lobo. El Titanic era famoso entre universitarios que tenían dos horas muertas de clases en el campus, ya que al mediodía se escapaban a la matiné, donde había bailes privados de a 25 pesos, recuerda un funcionario del gobierno estatal, entonces cliente asiduo. El nombre del antro cambió a Climax en agosto de 2002. En su reapertura, el lugar estaba siempre saturado, ya que Mr Grillo, otro disc jockey, y Lobo, combinaron la animación con ritmos de moda, y concursos en los que siempre había alcohol o dinero como premios. “¡Le mando, le mando, le mando a la niña...!” Para el primer aniversario de Climax, el cantante realizaba concursos entre el público, pero se le acabaron las cervezas, por lo que prometió que a la mesa que más aplaudiera, iba a enviarle una chica del lugar. Las palmas y los gritos se multiplicaron en automático en medio del estribillo de “¡le mando, le mando, le mando a la niña....!”. Luego, la canción “La mesa que más aplauda” fue grabada en un CD, junto con otras más que fueron regaladas a los asistentes. De ahí, a la disquera. Es la madrugada del 23 de septiembre de 2008. Lobo es obligado a bajar a empellones por las escaleras. Se tropieza más de una vez. Entre mentadas de madre le exigen las llaves de su camioneta, una Cadillac Escalade, 2005, para subirlo en la parte de atrás. Otra de las camionetas del cantante, se quedó estacionada porque no encontraron las llaves. Abrieron el portón y enfilaron hacia el bulevar con dirección hacia Tuxpan, pero unos minutos después se detuvieron. Jesús Valencia Garfias, alias El Garfield, es taxista de oficio y el cómplice que los llevó al domicilio del cantante. Para hacer tiempo, cobra a una mujer por una dejada en las calles de Róbalo, pero como fallaba su vehículo número 1157 regresó al lugar del plagio para ponerse a hacer la reparación y platicar con el vigilante de la caseta que está a unos metros. —Oiga, ¿y esos que están abriendo la puerta viven ahí?, preguntó El Garfield al uniformado. —Yo creo que sí, abrieron sin problema el portón, respondió el despistado vigilante. Suena el celular de El Garfield, le ordenan que siga la camioneta donde llevan al cantante, hasta detenerse frente a una casa ubicada en la Calle 1, esquina 5 de Febrero, en la colonia Tarimoya. Entre gritos le exigen que camine sobre el pasto mojado, por lo que sus calcetines terminan escurriendo, ya que lo sacaron solamente con trusa tipo bóxer y playera. Los secuestradores lo avientan en un colchón viejo y comienzan a llamar a su esposa para negociar.
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |