“Ya se fue pa’l otro lado, no nos pegará”
Édgar ÁvilaCorresponsal
El Universal

Jueves 24 de julio de 2008



PÁNUCO, Ver.— El sol salió más brillante que de costumbre. La amenaza líquida que se cernía sobre el norte de Veracruz sólo fue eso, una simple amenaza. El bochorno y el calor hicieron que el termómetro marcara 32 grados centígrados.

Aquí, pobladores como el pescador Aureliano decían, festivos: “Ya se fue (Dolly) p’al otro lado (Estados Unidos)”.

Y en efecto, las ráfagas de viento que se esperaban cuando el huracán Dolly, de categoría 2, tocara tierra, quedaron prácticamente en simples suspiros entremezclados con el polvo que, cada hora y día, cubre esta región del norte de Veracruz y limítrofe con Tamaulipas.

Los dioses del agua y viento fueron benévolos con los habitantes de los municipios de Pánuco, Pueblo Viejo y El Higo, de por sí golpeados por los desbordamientos de los ríos Pánuco y Tamesí a causa de lluvias pasadas.

Las “amenazantes” lluvias de más de 70 milímetros que acompañarían a Dolly estuvieron ausentes. Los escurrimientos de agua irán a parar a San Luis Potosí, señala Protección Civil.

La vida sigue

Así, aquí la vida siguió su curso normal. Lo mismo el vendedor de garnachas que el despachador de gasolina salieron a la calle a hacer su chamba en medio del calor revuelto con polvo.

Ningún programa de evacuación o de habilitación de albergues se activó. El río Pánuco actualmente presenta un nivel de 5.93 metros y su escala crítica es hasta los 7.30 metros.

La alerta entre los pobladores poco a poco desapareció.

“No, ya se fue p’al otro lado, ya no nos pegará de nuevo”, afirma, seguro de sus conocimientos en el comportamiento del clima y de los cauces, el pescador don Aureliano.



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