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| “No aprenden la lección” |
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Yazmín Rodríguez
El Universal Domingo 08 de junio de 2008 |
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UMÁN, Yuc.— Han pasado 10 años desde la epidemia de cólera que afectó a la población de este municipio, ubicado a 30 kilómetros de Mérida rumbo al sur del estado, pero la lección parece no haber sido suficiente, porque según Rosalía Ortiz Magaña, de 45 años, “la gente sigue tomando agua de pozo y los alimentos sin higiene...”, como en el mercado, donde abundan las moscas y no hay agua limpia, denunció.
“Sí, me acuerdo. Mis abuelitos se pusieron muy malos y a uno de mis hijos lo tuve que ingresar al hospital”, comentó y recordó que fue en el año de 1995, “antes que me fuera a Cozumel a trabajar..., por eso me acuerdo de la epidemia que mató a tanta gente”. En la clínica del IMSS de este lugar, el personal médico no se daba abasto. “La gente enferma tuvo que ser colocada en el piso por falta de camas, mientras se atendía a los que estaban más afectados”, rememoró la mujer que lava y plancha ajeno para subsistir desde el año 2002, cuando regresó de la isla de Cozumel, Quintana Roo, para estar con los suyos en su natal Umán. “Creo que no escarmentaron muchos, ya que siguen tomando agua del pozo y hay mucha suciedad en las casas, pocos toman agua purificada, más bien del pozo, porque no tiene dinero para comprarla” indicó la entrevistada. Ortiz Magaña dijo: “Como cuesta mucho el agua purificada (14 pesos el botellón) prefiero hervirla y dejarla reposar para no correr riesgos”. Aseguró que no muchos piensan en ésto, porque en Umán es común ver los puestos de fritangas, con un “mosquerío que da pena. Yo no como ahí, por miedo, yo sí me acuerdo de lo que nos pasó en 1995”, repitió al recordar la epidemia de cólera desatada en el pueblo. “Todos tenían dolores de barriga, diarrea, estaban mal, fue muy feo, uyyy, todavía me acuerdo cómo mi abuelita sufrió y mi hijo, ni se diga”. Sus abuelitos se salvaron del cólera y murieron años después, pero de vejez. “Mi hijo Ariel sí tiene algo que contar, tenía 12 años cuando le pasó y hoy tiene 22 años y ya trabaja”. Doña Rosalía manifestó que Umán, siendo un pueblo cercano a Mérida, no debería tener tanto riesgo por las enfermedades, pero consideró que hay descuido de las autoridades y la misma población. “Dios nos dice cuídate y te cuidaré, pero no todos piensan así”, insistió. La humilde mujer señaló que espera que jamás vuelva a vivir la experiencia de ver gente enferma por todos lados y añadió que el cólera es una enfermedad que da miedo. “Después de lo que nos pasó. Cómo olvidarlo, pero la realidad es que no todos aprendimos la lección”, sentenció. Por último, rogó porque el municipio de Umán no vuelva ser víctima de algún foco de infección de esta pandemia o cualquier otra enfermedad; somos gente pobre que ni de dónde sacar pa’l doctor”.
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