“El 6 de mayo marcó con sangre a todos”
Irma Mejía
El Universal

Martes 13 de mayo de 2008



VILLA DE COS, Zac.— Ya habían convivido con narcotraficantes, “pero jamás se metieron y mucho menos afectaron a la población civil”. Aunque suene absurdo —dicen algunos vecinos— aquéllos eran “señores honorables y hasta respetables”.

Han pasado más de dos décadas de que presumiblemente aquí vivió un compadre del narcotraficante Rafael Caro Quintero, quien sembró grandes extensiones de mariguana en al menos tres comunidades. A la fecha, los pobladores le guardan respeto. Ni se atreven a mencionar su nombre para “no manchar su recuerdo”.

Hoy todo es distinto. Si no se mencionan nombres, “no es por respeto, sino por temor. Pa’ qué exponemos el pellejo. Ya ven lo que pasó la noche del martes pasado”, dicen habitantes, reticentes a hablar e identificarse.

El enfrentamiento entre sicarios y militares, cuyo saldo fue de al menos tres pobladores muertos —una pareja de novios y una niña—, lo describen en una frase: “El 6 de mayo marcó con sangre a todos”.

En los rostros de los habitantes de esta cabecera municipal hay dolor, impotencia y rencor por la muerte de las tres personas, tras el enfrentamiento entre militares y un convoy de zetas, brazo armado del cártel del Golfo, quienes tienen el control de carreras de caballos y peleas de gallos clandestinas en varios municipios de esta región.

De los sicarios, hasta ahora, sólo se sabe que los agentes reportaron por radio que habían caído “tres tiburoncillos”. La Procuraduría General de la República (PGR) informó los nombres de cinco detenidos: Jesús Peña Sánchez, Héctor Alonso González Álvarez, Ricardo Martínez Estrada, Marco Antonio Pérez García y Lucio Martínez Hernández, originarios de Tamaulipas, Coahuila y Veracruz.

El pasado fin de semana, los cinco fueron trasladados al penal federal de Puente Grande, en Jalisco.

Hubo advertencias previas

El edil petista de Villa de Cos, Juan Carlos Regis Adame, recordó que en septiembre de 2007, tras asumir el cargo, solicitó la presencia del Ejército, sin éxito.

Habitantes entrevistados mencionan que la solicitud quizá obedeció a la presencia en la zona, desde hace meses, de “vehículos raros”. Algunos, incluso se atreven a decir que el municipio de Villa de Cos podría ser un punto de operación de narcotraficantes por su cercanía con San Luis Potosí y Coahuila.



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