Cien años de orgullo femenino
Enrique Proa
El Universal

Sábado 08 de marzo de 2008



TORREÓN, Coah.— Con un siglo de vida, el rostro de Severita no oculta el orgullo de ser mujer. Ha sabido sortear con entereza los vaivenes que traen los años y aunque ahora sus facultades físicas han mermado, nada ni nadie le impide sostenerse de pie y valerse por sí misma.

Sorprende su lucidez mental. Doña Severa Adame Sánchez guarda en su corazón y alma la caja de recuerdos que le han dejado los años como mujer, esposa y madre de cuatro hijos.

Esta mujer nació el 1 de febrero de 1908 en la Hacienda Apaseo del estado de Zacatecas. Es hija de Hilario Adame Salazar y Bartola Sánchez Esquivel.

Con admirable facilidad para hablar, pese a su avanzada edad, revela que fue en San Juan de Guadalupe, Durango, donde creció y se casó con José Palacio Uribe, con quien procreó cuatro hijos.

Con la mirada sumida en el recuerdo, Severita, sin rencores y con el rostro lleno de las huellas que deja el tiempo, cuenta que en 1947 la abandonó su esposo: “que Dios lo tenga en paz”, expresa doña Severita. Este hecho no cambió su amor por la vida y se entregó por completo a su familia.

Se fijó una meta: sacar adelante a sus hijos, y para lograrlo se dedicó a lavar y planchar ajeno y hacer tortillas a mano, porque lo importante era “tener qué comer”, sin importar el sacrificio por duro que fuera. En 1963 profesó y recibió el hábito como franciscana en la parroquia de San Felipe de Jesús.



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