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| Recuperan los cuerpos de tres víctimas |
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Alejandro Suverza
El Universal Miércoles 07 de noviembre de 2007 |
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Niebla dificulta las tareas de rescate
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OSTUACÁN, Chis.— Pobladores de Playa Grande encontraron ayer a los tres primeros muertos que causó la ola que arrasó el poblado de Juan de Grijalva. El subsecretario de Protección Civil estatal, Luis Manuel García Moreno, informó que se trata de María Rosa Bouchet Rosales, de 40 años, esposa del agente municipal de Juan Grijalva, Abimael Navarro, aún desaparecido. Las otras personas no han sido identificadas. Mientras, a bordo de una lancha, vecinos a la zona del derrumbe recorren el río Grijalva en busca de más víctimas. Por tierra, Celia Ruiz camina en busca de noticias de su hermano Miguel. No lo encuentran por ningún lado, después de que la ola provocada por un derrumbe borró del cuadro al pueblo de Juan de Grijalva. Son las seis de la mañana y en la cabecera municipal de Ostuacán los mensajes por banda civil provienen de quienes preguntan por sus desaparecidos. A 50 kilómetros de ahí, varios pobladores envueltos en la niebla se alistaban para surcar las aguas en busca de cuerpos. Aún es muy temprano y la niebla impide a los helicópteros sobrevolar. El Ejército mexicano recorre los cerros para ubicar más habitantes y trasladarlos a los albergues. La mañana de ayer la Secretaría de Gobernación (SG) sostenía la cifra de 16 desaparecidos; más tarde el Instituto Chiapas Solidaridad reportaba una lista de 25 personas desaparecidos. “Los creemos fallecidos por testimonios de personas que los vieron morir, pero jurídicamente no los podemos dar por muertos”, dijo un representante del organismo. La expedición Sobre la lancha que va río arriba, seis adultos, dos adolescentes y un niño —varios vestidos con sombreros y playeras que los políticos regalan a cambio de un voto— intercambian las breves historias de lo que pudo suceder con quienes presumiblemente desaparecieron. Es raro, pero están seguros que todos ya murieron. Mientras van por el río, describen que enfrente está la casa del fallecido fulano de tal. Por el camino se mira lo que quedó del hogar del agente municipal y su esposa, rescatada. Esta completamente desecha; sólo las gallinas y los caballos quedaron. Un machete, una zapato rojo, láminas retorcidas y un peine de mujer, son las huellas de que alguien habitaba ahí.
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