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Indagan en Sinaloa si soldados estaban ebrios
Liliana Alcántara
El Universal

Jueves 14 de junio de 2007

La CNDH afirma que el proceso debe ser del fuero civil y militar

Las cinco personas -dos mujeres y tres niños- que perdieron la vida el primero de junio pasado en el municipio de Sinaloa de Leyva, en el estado de Sinaloa, presuntamente a manos de militares, recibieron por lo menos 20 impactos de bala sin motivo aparente, por lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) investiga si los uniformados implicados estaban alcoholizados o bajo el influjo de alguna droga.

En entrevista concedida a EL UNIVERSAL, la segunda visitadora general de la CNDH, Susana Thalía Pedroza de la Llave, informó que de acuerdo con las heridas que tienen las tres personas que sobrevivieron al ataque se puede determinar que los disparos se hicieron a corta distancia.

El personal de la CNDH que recabó evidencias en la zona, indicó que los neumáticos del vehículo donde viajaban las víctimas no recibieron ningún disparo y que, al recrear los hechos, pudieron constatar que en ese lugar es imposible circular a exceso de velocidad, pues se trata de una zona empinada, de terracería y de curvas peligrosas.

La visitadora general consideró que este caso debe investigarse tanto en el fuero civil como en el militar, pero informó que la Procuraduría General de Justicia Militar solicitó a las procuradurías Estatal y General de la República que se declararan incompetentes.

El regreso a casa

El 1 de junio pasado, Adán Abel Esparza salió de la comunidad de La Joya de los Martínez hacia Ocuragui. En la camioneta pick up que él conducía iban también su esposa Griselda Galaviz, de 25 años y sus tres hijos de 2, 4 y 7 años de edad -entre éstos una niña-. También lo acompañaba su hermana Alicia Esparza, su sobrino de 7 años de edad y la profesora Teresa Flores. En Ocuragui hicieron algunos trámites y de regreso a su comunidad, a las 9 de la noche se toparon con varios militares que sin más comenzaron a dispararles.

Según la reconstrucción de los hechos que elaboró la CNDH, Adán, ya herido de una mano, gritó a los soldados que ya no dispararan, pero fue herido en la otra mano. Griselda y su hija murieron en el lugar. Sin la ayuda de los militares, vecinos y familiares de Adán que llegaron a la zona después de que éste pudo pedir auxilio a través de su radio, trasladaron a los heridos a un hospital, al que llegaron en la mañana del día siguiente. En el trayecto murieron Alicia Esparza y los otros dos niños.

Adán, a quien le tuvieron que reconstruir las dos manos, en su testimonio a la CNDH, presume que los militares estaban alcoholizados o drogados, pues no encuentra otra razón por la que les dispararon.

La CNDH analiza una jeringa de un centímetro que localizaron sus peritos a unos metros de distancia de donde se encontraban los militares.

Pedroza de la Llave informó que la Procuraduría General de Justicia Militar no ha respondido a su solicitud de conocer la averiguación previa y el resultado de los análisis toxicológicos hechos a los militares, por lo que, de no entregar esa información, la CNDH dará por ciertos los hechos.



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