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| Día de Reyes: fiesta singular zapoteca |
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Alberto López Morales
El Universal Viernes 05 de enero de 2007 |
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JUCHITÁN, Oax.- Los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, se adaptaron a las cos tumbres de los niños zapotecas que viven "del otro lado del río", en el popular barrio Cheguigo, donde el Día de Reyes se convierte en La dejada del baúl de la Vela Huini, o fiesta de los menores que se realiza aquí desde 1999 en honor al niño Doctor. Mientras en las aceras de las calles céntricas y el parque de la ciudad están cubiertas de juguetes de manufactura extranjera, en las parroquias de la Santa Cruz y Miércoles Santo, todo está listo para la procesión de unos 500 niños y niñas de familias de bajos recursos que disfrutarán de regalos populares. "El Día de Reyes aquí se transforma en La dejada del baúl", refiere Sonia Castillo, catequista de la Santa Cruz, quien explica que la procesión consiste en que los menores acuden primero al domicilio de los mayordomos salientes de la Vela Huini, que se realizará el 30 de abril, para que recojan las pertenencias del niño Doctor. En la casa de los mayordomos salientes, los niños Dulce Esmeralda y Luis Ángel Marcial, los xhuanas y shelaxhuanas o principales de la festividad, leerán en voz alta los bienes del niño Doctor protegidos dentro de un baúl de madera y después acudirán al domicilio de los pequeños Frida y Ariel Valencia, mayordomos entrantes. "Nosotros hicimos la Vela Huini el año pasado, lo hicimos con gusto", dice doña Erenia López Sánchez, madre de los mayordomos salientes. Y explica que la fiesta de Reyes, según costumbres zapotecas, no se agota con La dejada del baúl a la casa de los mayordomos entrantes, "sigue con la calenda, la regada de frutas y la vela". Frente a las imágenes religiosas, conocida aquí como La Mesa del Santo, está el enigmático cofre de madera que contiene 27 velas labradas a mano en un día de fiesta, 27 resplandores que adornarán las cabezas de las niñas en el día de la regada de frutas -previo a la Vela Huini-, jarrones para las flores, dos petates, unos candeleros, dos atarrayas que representan el esfuerzo, dinero en efectivo y la imagen del niño Doctor. Los niños de Cheguigo juegan en el atrio de la iglesia Miércoles Santo, mientras una bocina difunde dolientes canciones en lengua zapoteca que lo mismo arrugan el corazón, enternecen el alma y provocan el llanto. Todos saben que en la tarde del seis de enero, en el Día de Reyes, se realizará La dejada del baúl y después. lo que sigue. "Por la tarde, lo que sigue es el reparto de los juguetes que consiguen las siete catequistas con los profesionistas de Juchitán. Muñecas, pelotas, carretas con sus bueyes, vasijas", explica el sacerdote Héctor Correo Guzmán. El año pasado, como los años anteriores, fieles a su costumbre desde Belén, a la fiesta llegan los tres Reyes Magos protagonizados por integrantes del coro de la parroquia de la Santa Cruz. Son los que llevan el oro, la mirra y el incienso, y reparten los regalos. Pero la fiesta no se agota en el Día de Reyes, es apenas el principio. "Así. la tradición de los zapotecas no se pierde, se mantiene viva", señala Sonia Castillo. "Los niños saben que después de La dejada del baúl, en el Día de Reyes, todos nos preparamos para las festividades de abril. El 28 es la calenda, el 29 la regada de frutas y el 30, en el Día del Niño, la Vela Huini", dice.
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