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Ulises toma las cosas con calma
Alejandro Suverza
El Universal
Jueves 22 de junio de 2006
Estados, página 27



OAXACA, Oax.- La noche anterior al operativo fallido en contra del magisterio oaxaqueño, el gobernador Ulises Ruiz ya sabía que no contaría con el apoyo de la Policía Federal Preventiva. Alrededor de las 22:00 horas de ese 13 de junio, el secretario de Seguridad Pública Federal, Eduardo Medina Mora, se lo hizo saber vía telefónica.

El argumento del funcionario federal, que los representantes del gobierno estatal, incluyendo al gobernador, consideraron poco creíble, era que la mayoría de los elementos de la PFP permanecían comisionados en Lázaro Cárdenas, Michoacán y Nueva Rosita, Coahuila, donde recién habían surgido conflictos mineros. En ese momento reunido con su secretario de gobierno, Jorge Franco y con el teniente Manuel Vera Salinas, que se encargaría de encabezar el operativo, el mandatario tomó las cosas con calma a pesar de que por la mañana de ese martes el propio Medina Mora le dijo que apoyarían con cinco aviones Hércules cargados de elementos federales.

El funcionario lo había confirmado, pero en declaraciones después del frustrado operativo, el gobernante afirmó que el contacto fue directamente con el secretario de Gobernación, Carlos Abascal.

El gobernador mantuvo la calma. Su círculo de colaboradores más allegado sabe que nunca se altera. Sin embargo, hasta ese día del operativo, ambos gobiernos habían mantenido una relación estrecha. Pero la decisión de que el gobierno federal no metería mano en el asunto del magisterio, quedaba en claro cuando el vocero Rubén Aguilar, lo confirmó en conferencia de prensa.

Por primera vez, la administración de Vicente Fox le daba la espalda al mandatario priísta. Según algunos integrantes del cuerpo de allegados a Ulises Ruiz, desde el inicio de su mandato, éste se había encargado de tejer una buena relación con el Presidente de la República. Había logrado lo que el ex gobernador Murat ni siquiera intentó. "Con (José) Murat, Fox sólo vino una vez, y en el año y medio que lleva el gobernador Ruiz ha venido siete u ocho veces", dijo uno de sus hombres. Quizás a todo había dicho que sí el jefe del Ejecutivo mexicano, excepto apoyar con fuerzas federales para llevar a cabo un desalojo en contra de los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Funcionarios de alto y medio nivel estatal, están seguros que la forma de actuar de Medina Mora, quien por la mañana primero dijo que sí y por la noche que no, se debía a una orden del propio Presidente de la República. Sin embargo, afirman que resultaría difícil que el mandatario estatal hablará en contra de Fox por la relación "exitosa" que se había logrado hasta este momento. "A Ulises Ruiz no le convendría y no lo hará porque se pondría entre la espada y la pared".

Se decide seguir adelante

Por eso, dice uno de los personajes que vivieron de cerca la planeación del operativo, que el gobierno de Oaxaca tomó la decisión de llevarlo a cabo sin la participación federal.

A sabiendas de la falta de respaldo, Ulises Ruiz, su secretario de Gobierno, Jorge Franco y el jefe de la policía Manuel Vera Salinas, tomaron la decisión. La madrugada del 14 de junio, mandaron a cuerpos policiacos estatales a tomar el zócalo. Fue entonces cuando inició el enfrentamiento entre policías y magisterios que se extendió por cinco horas, hasta que el gobernador ordenó el repliegue. "Seguir hubiera sido un suicidio", dijo un funcionario. Después, como dicen sus allegados, el gobernador no se alteró. Pero de alguna forma supo que cuando menos en ese momento en el conflicto magisterial estaría solo.



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