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| No festeja porque no tiene dinero |
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Alberto López Morales
El Universal Domingo 18 de junio de 2006 Estados, página 1 |
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JUCHITÁN, Oax.- Con 15 años como maestro, Julio Salinas Hernández confiesa que se desespera "porque la quincena no me alcanza" y revela que muchas veces pide fiado para sobrevivir con su esposa y sus cuatro hijos que estudian. Hijo de una familia humilde, Julio, quien costeó sus estudios en la Normal del Istmo como "cargador de plátanos en el bullicioso mercado de esta ciudad, no espera que su familia le festeje el Día del Padre. "Me basta con el cariño de mis hijos", dice. La historia de este profesor de educación primaria es similar a la de miles de maestros que cumplieron cuatro semanas del paro laboral: En medio de limitaciones económicas, cuenta con la ayuda de su esposa Gudelia Ruiz, para tener otro ingreso. "Ella es costurera, el año pasado le compré una máquina de coser y ahí la lleva con la confección de vestidos, pero también mi hijo Daniel, quien cursa el bachillerato, ayuda con los gastos. Él resina las fotografías e imprime trabajos de cómputo", cuenta. Como profesor de primaria, Julio gana 7 mil 800 al mes "porque cursé el primer nivel de la carrera magisterial, si no lo hubiera cursado, mi sueldo mensual sería de 6 mil pesos, como la mayoría de los maestros". Sin embargo, Julio comenta que ya no quiso completar los otros tres niveles de la carrera magisterial que le darían opción de aumentar su salario. "Me decepcioné porque hay mucha corrupción, tanto del sindicato como de la parte oficial", señala y denuncia: "Para ingresar a la carrera magisterial te evalúan el conocimiento y el de tu grupo escolar, pero en Oaxaca, muchos líderes y maestros logran promoverse sin haber realizado ningún examen, hacen valer sus relaciones de amiguismo y compadrazgo. Me decepcioné", insiste. Recién desempacado del plantón en la capital oaxaqueña, donde estuvo tres días "y dormí en el piso, bajo la lluvia y el frío", el profe Julio todavía no paga los 500 pesos que pidió prestado para el viaje. Apenado, Julio comenta que no ha podido pagar los 500 pesos "porque en la quincena me descontaron mil pesos y solamente cobré 2 mil 900 pesos. Así menos me alcanza el dinero". En la quietud de la casa de la cultura, donde se desarrolla la entrevista, el maestro Julio, un zapoteco hijo de un pescador que "me enseñó a confeccionar chinchorros y redes para la captura del pescado", no piensa celebrar el Día del Padre. "Si con mi sueldo vivo al día y eso que no tengo vicios como el cigarro, la cerveza y las mujeres, me pregunto: ¿cómo le hacen los otros maestros que hasta fiesta organizan? ¿Cómo le hacen, si a mí la quincena no me alcanza?", pregunta. Como padre de familia, Julio admite que le preocupa que se pierda el ciclo escolar porque además de su hijo Daniel, quien cursa el bachiller, tiene a Ángel a punto de concluir la secundaria.
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