Sale libre "Chelo Satán", tras cumplir pena de 8 años

Marco Iván Soto es el asesino confeso de José Francisco Fuentes, ex candidato del PRI
Mensaje. Marco Iván cumplió su condena y a pesar de las inconformidades de diversos sectores y las redes sociales nada se pudo hacer para evitarlo, dice fiscalía (LUMA LÓPEZ. EL UNIVERSAL)
08/09/2017
02:14
Leobardo Pérez Marín / Corresponsal
Villahermosa.
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Luego de ocho años de prisión, Marco Iván Soto Vidal, asesino confeso del ex candidato del PRI a una diputación local, José Francisco Fuentes Esperón, de su esposa Lilian Argüelles y sus dos hijos, Fernando y José Francisco Esperón Argüelles, abandonó el Centro de Internamiento para Menores Infractores.

Justo en el octavo aniversario de este múltiple asesinato, el actor material dejó la cárcel porque fue condenado a sólo ocho años, debido a que al momento de su detención tenía 16 años y fue juzgado conforme al sistema de justicia para adolescentes.

El fiscal del estado, Fernando Valenzuela Pernas, aseguró que el joven cumplió su condena y a pesar de las inconformidades de diversos sectores y las redes sociales nada se pudo hacer para evitarlo. “Ya purgo la condena que le correspondía”, precisó.

Fue el pasado 5 de septiembre de 2009 cuando el ex rector de la Universidad Tecnológica de Tabasco y también candidato priísta fue encontrado en su domicilio junto a su esposa y sus dos hijos asesinado.

El entonces Procurador de Justicia de la entidad, Rafael González Lastra, explicó dos días después: “El crimen fue concebido y planeado por un menor de edad, de quien inicialmente no se reveló el nombre, quien además contó con la complicidad de Ricardo Hernández Rodríguez, de 18 años, estudiante del plantel I del Colegio de Bachilleres, y quien se desempeña por las tardes y noches como vigilante de la privada Tucanes, donde vivía la familia”. En la reconstrucción de los hechos, González Lastra dijo que habían sido cuatro los presuntos homicidas y que fue ese 4 de septiembre cuando entraron a la casa y cometieron los homicidios.

De los cuatro presunto asesinos, el llamado Chelo Satán, como se le conocía a Marco Iván Soto Vidal era el único que permanecía en la cárcel purgando una condena. Uno más está esperando sentencia y otro que había sido detenido se fugó en 2014. El cuarto cómplice nunca fue identificado ni detenido.

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