Rufino, la "Calaca Beisbolera" aficionada de Los Naranjeros

Hace cuatro años, los Romero-Villa compraron la calavera un Halloween, que coincidía con un día de partido, desde ese momento la figura de plástico acompaña al equipo sonorense y ahora asistirá a la Serie del Caribe
Rufino, la "Calaca Beisbolera" aficionada de Los Naranjeros de Sonora
FOTO: Cortesia, Javier Escobar
17/01/2018
22:21
Amalia Escobar / Corresponsal
Hermosillo, Sonora
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Rufino no es un aficionado cualquiera al “Rey de los Deportes”, mejor conocido como la “Calaca Beisbolera” es la sensación de la afición desde hace cuatro años que asiste, con asiento pagado, al Estadio Sonora a echarle porras a Los Naranjeros.

Hoy no sólo tiene un lugar en Sonora, si no que ya tiene los boletos para apoyar a México en la Serie del Caribe que se llevará a cabo en Guadalajara, Jalisco.

La idea surgió del matrimonio conformado por Ernesto Romero e Imelda Villa quienes, de una manera divertida, dan vida a una calavera vestida con la casaca de Los Naranjeros de Hermosillo.

Aficionados buscan tomarse una selfie, bailar, tomar cerveza o fumarse un cigarrillo con Rufino, y su imagen aparece constantemente en la pantalla de la pizarra.

Personalidades como el boxeador Tyson Márquez y el cantante Yahir, también se han fotografiado con la única calaca fanática del beisbol.

La “Calaca Beisbolera” ha presenciado cuatro temporadas, dos Series del Caribe y un Mundial de Beisbol.

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FOTO: Cortesía, Javier Escobar

Rufino, llegó en Halloween y ahora es miembro de la familia

Romero recuerda que hace cuatro años, un Día de Halloween y de partido de beisbol, su esposa y él compraron, por 800 pesos, la calavera en un centro comercial y para no disfrazarse le pusieron una camisa naranjera; fue la sensación y desde entonces decidió llevarlo como amuleto.

En los partidos siguientes llegaban personas y lo movían de asiento, entonces optó por comprarle su tarjeta de abonado, así nadie lo levanta y puede disfrutar de la jornada beisbolera.

En esta temporada eliminaron a Los Naranjeros, pero Rufino está listo para ir a la Serie del Caribe, en la que se pondrá la casaca de México.

Como cualquier abonado, paga cinco mil 500 pesos por temporada, pero sus boletos para la Serie del Caribe costaron seis mil 800.

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FOTO: Cortesía, Javier Escobar

Los Romero-Villa están tan encariñados con Rufino, que ha estado presente en la mesa de Año Nuevo, en reuniones, incluso en una sesión fotográfica familiar.

Paula, la hija del matrimonio, tiene una calavera de un bulldog que acompaña a Rufino a los juegos. La niña, de 10 años, comentó que ya llevó a “Naranjita” a presentar a sus compañeritos de la escuela y también se divirtieron.

Este es el segundo Rufino, aclaró Romero. El primero presenció tres temporadas pero se empezó a fracturar “primero un pie, luego una mano y después la quijada, se le hicieron las cirugías necesarias y está en banca, por si un día el segundo convalece”. La calavera está fabricada con plástico duro y tiene metal en las articulaciones.

Rufino viaja y sorprende a quienes lo ven

Por primera vez la “Calaca Beisbolera” se enfrenta al dilema del trasladado, pues en otras ocasiones ha viajado sentado en vehículo pero ahora tendrá que ir desarmado y colocado como equipaje en el avión.

Romero expresó temor a que Rufino se fracture si no es tratado como equipaje frágil, pues ya estuvo convaleciente “de una cirugía en la columna, debido a un golpe intencional de un aficionado alterado, en un partido” entre Los Naranjeros y Los Yaquis de Ciudad Obregón.

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FOTO: Cortesia, Javier Escobar

Padre e hija contaron a EL UNIVERSAL una serie de anécdotas que han vivido al viajar con Rufino en el carro, todas con policías, militares y hasta personal de seguridad.

“Una vez un policía me paró en el bulevar Quiroga, Hermosillo, y cuando lo vio dijo '¡ah, cabr...' y yo le pregunté ¿qué pasó?, entonces me preguntó ¿qué es eso que traes ahí?, le conteste: es Rufino vamos al Beisbol. El oficial se soltó a reir y dijo '¡ah, bueno, El Rufino!' y me dejó ir”.

También relato que al dirigirse al Mundial de Beisbol, en Tijuana, le tocó un retén militar y al oficial que lo entrevistó le contestó que Rufino era “el último soldado que me paró en un retén”, lo que provocó risas al militar quien lo dejó ir.

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FOTO: Cortesía, Javier Escobar

Más tarde, ya en el Estadio de Las Águilas, los elementos de seguridad no lo dejaban pasar y Romero tardó más de 40 minutos en convencerlos hasta que lo logró. A la salida tardó más de dos horas en salir porque la afición quería tomarse la foto con la “Calaca Beisbolera”, contó.

Rufino ocupa un lugar importante dentro de la familia y aunque, en ocasiones, le dicen a Romero que está loco esto le divierte más de lo que le importa. Dice que si encuentra otro igual, también lo compra.

msl

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