Maestra de Tierra Caliente mantiene vocación pese a violencia y pobreza

Juanita Acosta asegura que no dejará la docencia, pese a los retos y obstáculos que le ha puesto la vida, pues además de la pobreza y la violencia, tuvo que sortear las barreras de su edad
La Chula, como prefiere que la llamen, dice que es un gran reto ayudar a la formación de niños de comunidades de Tierra Caliente, Michoacán (CHARBELL LUCIO. EL UNIVERSAL)
15/05/2018
02:45
Carlos Arrieta / Corresponsal
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Múgica.— Juana Acosta Cortés tiene 49 años, de los cuales 14 los ha dedicado a la docencia en algunas de las zonas de extrema pobreza y de mayor violencia en comunidades de la Tierra Caliente michoacana; sin embargo, asegura que ni su edad, ni las condiciones de las zonas rurales la han detenido para impartir clases con entrega y vocación a niños de preescolar.

No claudica, a pesar de que perdió en dos ocasiones el producto de su embarazo, tras quedar entre el fuego cruzado de grupos antagónicos del crimen organizado que se enfrentaban mientras ella se dirigía a clases.
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Aun así, Juanita Acosta asegura que no dejará la docencia, pese a los retos y obstáculos que le ha puesto la vida, pues además de la pobreza y la violencia, tuvo que sortear las barreras de su edad.

La maestra, de estatura media y piel morena, actualmente da clases y es directora del jardín de niños de la comunidad de Rancho Nuevo, municipio de Múgica, plantel con 33 niños de preescolar, pero sin instalaciones, en el que imparte clases en un terreno baldío.

Esas condiciones, sin embargo, no han sido impedimento para la licenciada en Educación Preescolar, conocida en la región como La Chula, ya que con ese apelativo llama a todas las mujeres que se cruzan en su camino.
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Aunque su semblante parece rudo, en realidad la maestra Juanita es muy sensible a los problemas que la rodean y que principalmente aquejan a sus alumnos y a sus familias, como la violencia y la pobreza; eso, dice, la hace llorar.

“Soy fuerte, pero de todas maneras me duele”, explica.

Entrevistada en su centro de trabajo, La Chula, como también ella prefiere que la llamen, revela que es un gran reto y una enorme satisfacción ayudar a la formación de niños de escasos recursos.

La profesora envía un mensaje a sus colegas: “A los maestros: veamos a los niños con amor. Que nunca aspiren a un cheque, porque ahorita nosotros lo que pretendemos es un bienestar para nosotros mismos y no el bien para nuestros niños que son el futuro de México. Los niños son los que van a lograr cosas buenas o malas”.
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