Madre centroamericana se reencuentra con su hijo en Jalisco

Caravana logra que cuatro mamás encuentren con vida a sus hijos migrantes
Doris López se reunió con su hijo Carlos Roberto Mejía López, de quien dejó de recibir noticias hace una década. Él iba rumbo a EU, pero se quedó en México (RAÚL TORRES. EL UNIVERSAL)
12/12/2017
04:06
Raúl Torres / Corresponsal
Guadalajara
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Desde el 1 de diciembre la 13 Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos ha logrado localizar en México a cuatro personas provenientes de Centroamérica​ para reunirlas con sus familias; desde que inició la primera caravana hace 13 años se han logrado localizar 279 personas vivas y sólo dos fallecidas.

Este lunes, en Guadalajara, Doris López se reunió con su hijo Carlos Roberto Mejía López, de quien dejó de recibir noticias hace una década, cuando él, de 16 años, llegó a Monterrey escapando de la extrema pobreza para tratar de seguir el camino hacia Estados Unidos.

Carlos tiene ahora cuatro hijos y recuerda que al llegar a Monterrey en 2007 encontró un trabajo y lo primero que hizo fue comprar un teléfono para grabar el número de su madre, que había cargado durante meses en un papel y comunicarse con ella.

Sin embargo, a los pocos días lo asaltaron, se llevaron el teléfono y el único vínculo con su hogar; durante años se dedicó a sobrevivir en un país extraño donde no conocía a nadie.

“La única forma que tenía para volver a saber de ellos era regresando a Honduras y quería volver, pero no podía, pensaba: ‘Tanto sufrir en el camino, ¿para qué?, para terminar allá otra vez, no’”, señaló después de reencontrarse con su madre.

Intentó pasar a Estados Unidos, pero no pudo, así que decidió quedarse en México; cambió su forma de hablar para evitar la discriminación de ser migrante, se hizo pasar por mexicano, se inventó un pasado en San Luis Potosí y encontró una pareja con la que formó una familia.

“Menos podía regresarme, son cinco personas las que dependen de mí, y aunque quería hacerlo no me sentía con fuerzas para regresar a localizar a mi familia y abandonar a mi mujer y a mis hijos”, recuerda.

Hace un año, no soportó más la incertidumbre decidió volver a Honduras por la misma ruta que lo trajo a México: “Estaba esperando el tren para subirme de regreso cuando topé a un amigo que me preguntó a dónde iba, le dije lo que pasaba y me hizo reflexionar que no debía abandonar a mi familia, así que regresé a casa”. Una de sus cuñadas lo ayudó a buscar de otra forma y comenzó rastrear en internet, así encontró a la gente del Movimiento Migrante Mesoamericano y la Caravana de Madres, que lograron apoyarlo.

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