Iluminan camino de muertos con juego de pelota en Michoacán

Con la representación del Juego Purhépecha, el pueblo indígena da por iniciadas las tradiciones y rituales para celebrar el Día de Muertos
Fotos: Berenice Fregoso / EL UNIVERSAL
30/10/2017
19:33
Carlos Arrieta / Corresponsal
Tzintzuntzan, Michoacán
-A +A

Como desde hace aproximadamente 3 mil 500 años, los guerreros aún ansían combativos el momento en el que se enfrentarán en lucha para poder comunicarse con sus dioses y éstos iluminen el inicio del camino que conduzca a sus fieles difuntos hasta el camposanto de Tzintzuntzan, en el que ya los esperan.

El combate es entre dos equipos de guerreros; no importa la edad y tampoco el sexo, ya que el Juego de Pelota Purhépecha (Uarhukua Chanakua) es aprendido de raíces milenarias, sin distingos, como forma de preparación para conquistar otros imperios.

Los jugadores se alistan con sus atuendos, porque saben que en el momento en el que empiece a caer el día y se asome la noche (19:30 horas), deben salir a reencontrarse con sus dioses: El Sol y La Luna.

El juego representa la preparación guerrera, ya que la cultura Purhépecha era diestra en conquistar territorios, para lo cual tenían que pedirle permiso a la madre tierra, al universo, para encontrar el equilibrio entre la naturaleza y el hombre.

juego_de_pelota_en_tzintzuntsan_51621444.jpg

Para combatir utilizan taparrabos de manta, huaraches de cueros tradicionales, protecciones en pies hasta las rodillas y muñecas confeccionadas de piel; dos fajas de entre 15 y 20 centímetros de ancho en las que una da dos vueltas a la cintura y la otra cuelga a un lado a la altura de la rodilla.

Esa atavía tomada de una ofrenda que se encontró en la tumba número 3 de la zona arqueológica de El Lopeño, en el municipio de Jacona, en el que había figuras vestidas con la misma indumentaria con la que fue encontrada vestida la osamenta de un antiguo guerrero.

El director del grupo indígena, Ermilo Alonso Téllez, explica que por eso es que estas batallas del Juego de Pelota Purhépecha son basadas en una concepción universal que reviven la tradición de los pueblos indígenas para recibir a sus seres queridos el Día de Muertos.

Se acerca la hora y el clima desciende en esta zona de la Ribera del Lago de Pátzcuaro, ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Morelia, en la que se enfrentarán ocho guerreros, acompañados de bellas doncellas.

juego_de_pelota_en_tzintzuntsan_51622178.jpg

Las hermosas guerreras, vestidas de su largo vestido blanco de telas finas de la región, son parte del ritual que se realiza previo al combate, para conceptualizar la creación de las dualidades día-noche, masculino-femenino, así como el bien y el mal.

Los guerreros y las princesas purhépechas ofrendan este juego a los cuatro rumbos del universo o los mundos sagrados, donde transcurre el acontecer de las divinidades y de los humanos, al presentar la pelota con la que se jugará y el fuego.

Comienza la batalla y los choques de los bastones, dirigen el rumbo de la pelota en fuego sobre las empedradas calles del centro de Tzintzuntzan, uno de los ocho pueblos mágicos con los que cuenta el estado de Michoacán.

Se aprecia como cada guerrero porta siempre del lado derecho su bastón hecho con madera de árbol de tejocote, encino o cerezo, el cual no pueden levantar más arriba de la cintura, como lo indican las reglas del juego.

Los combatientes levantan y arrastran la bola de fuego una y otra vez, pero evitan tener contacto físico con otro jugador, de tal manera que cuando no logran asestarle un golpe a la pelota y choquen los bastones, no lastimen al rival, ya que se privilegia el respeto.

juego_de_pelota_en_tzintzuntsan_51621653.jpg

La pelota se confecciona con una piedra volcánica en su interior que es cubierta con tiras de tela de algodón, ceñidas finalmente a manera de remate con lazo de henequén. Su diámetro es de 12 a 14 cm, y tiene un peso aproximado de entre 350 a 500 gramos.

La bola de fuego se enciende aún más con el viento y en momentos abandona el área de juego, por lo que éste se reinicia a la altura de donde salió con tres golpes de bastón que se disputan en un vértice con el centro de la zona de combate.

Han pasado ya 17 minutos desde que inició la aguerrida lucha y, por fin la pelota llega al extremo del equipo contrario y se da por terminado el juego con un ritual final en el que la bola de fuego queda al centro del área de combate y los guerreros agradecen la presencia de la gente.

Hay combates que pueden durar hasta 90 minutos y los tantos a favor (Jatsíraku) dependerán, al igual que el tiempo, de lo que acuerden los capitanes de ambos conjuntos.

Empero, con esta representación, el pueblo indígena da por iniciadas las tradiciones y rituales con las que este 31 de octubre y 1 de noviembre concluyen sus celebraciones de “Día de Muertos”.

juego_de_pelota_en_tzintzuntsan_51621467.jpg

afcl

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS