Hija de general se entristece por demolición de escuela afectada en Juchitán

Lugarda Charis Luna, hija del general Heliodoro Charis Castro, llora porque el Centro Escolar “Juchitán”, que gestionó su padre hace 79 años, empezó a ser demolido hoy; recordó que su padre pidió al general Lázaro Cárdenas del Río construir la escuela
Lugarda Charis Luna, hija del general Heliodoro Charis Castro Foto: Alberto López / EL UNIVERSAL
12/09/2017
15:30
Alberto López Morales / Corresponsal
Juchitán, Oaxaca
-A +A

La hija del general Heliodoro Charis Castro llora sin consuelo. Vive, duerme, desayuna y come en la calle con sus vecinos porque sus casas se derrumbaron con el sismo. Llora desconsolada porque la escuela que gestionó su padre hace 79 años empezó a ser demolida hoy.

Doña Lugarda Charis Luna es una mujer zapoteca fuerte físicamente. El 23 de octubre cumplirá 79 años de edad. Fue invitada por las autoridades para estar junto al gobernador Alejandro Murat y el titular de la SEP, Aurelio Nuño, en la ceremonia donde alumnos, maestros y padres se despidieron del Centro Escolar “Juchitán”.

Ella vive a unos pasos de la escuela. O más bien vivía en la legendaria casa que construyó el general Charis. Pudo ir, pero… “no quise, no quise ir. Me dio mucha tristeza saber que el esfuerzo del general va convertirse en escombro, que van a demoler la escuela”, señaló.

Doña Lugarda Charis recordó que su padre no sabía leer y tampoco escribir y no hablaba el español, solo el zapoteco, la lengua materna de los binizá, hombres y mujeres nube. “Por esa razón le pidió a su amigo, el general Lázaro Cárdenas del Río que construyera una escuela para los niños y las niñas de Juchitán, para que supieran leer y escribir”.

La escuela “Juchitán” terminó de construirse el 11 de septiembre de 1938. Los festejos previstos para ayer lunes, como bailables, “se suspendieron por el sismo que nos golpeó en el corazón en la noche del jueves siete de septiembre”, comentó doña Fabiola Magariño, madre de Angélica y Rosa Elia Santiago Magariño, que cursan el quinto y sexto grado, respectivamente.

“No sabemos cuándo van a regresar a clases. Nadie nos ha dicho en qué espacio van a estudiar”, añadió doña Asunción, hermana de Fabiola. En la escuela asistían mil seis alumnos. “Tal vez van a estudiar en lugares diferentes y van a separarse de sus compañeritos y eso dolerá, dolerá mucho”, dijo doña Angélica quien no para de llorar por el desastre que vive Juchitán.

page_0.jpg

afcl

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS