En Oaxaca, viviendas de palma no entran en los apoyos

El gobierno sólo se centró en las de concreto: habitantes; Sedatu no censó a comunidad de San Mateo del Mar, acusan
Desde hace dos meses la calle Oaxaca, de la colonia Juárez, está tapizada de nenúfares, lo que contribuyó a que su vivienda esté inundada tras el sismo.
22/10/2017
01:20
Roselia Chaca / Corresponsal
San Mateo del Mar.
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La canoa llamada El Hipocampo rompe pausadamente el mosaico de lirios acuáticos. En días de seca, la laguna se convierte en la calle Oaxaca, ubicada en la colonia Juárez, en San Mateo del Mar; sin embargo, desde hace dos meses está tapizada de aromáticos nenúfares blancos que flotan en el agua. Nadie los corta, solos mueren y reviven con cada lluvia.

Los vecinos de esa calle, como María Luisa Hernández Montero y Juan Herrán, siempre consideraron a los lirios parte del paisaje, estaban a costumbrados a ellos, salvo ahora, que además de estar inundados por vivir en una zona lagunar, padecen el hundimiento de su vivienda, por el terremoto del pasado 7 de septiembre.

Las dos casas de esta familia huave son de palma, pero su barda que está medio terminada es de block. Ésta fue la única parte de la propiedad a la que el gobierno federal le asignó un folio, pero las casas tradicionales no corrieron con la misma suerte.

Cuando fueron verificadas las demás propiedades de sus vecinos, ellos tampoco fueron tomados en cuenta y por ello no aparecen en la lista final de personas que recibirán apoyo.

“Nos sorprendió no aparecer en la lista verificada, no sabemos qué va a pasar con nosotros, con nuestro apoyo del gobierno, ni cuánto nos va a tocar, ni qué clases de daños sufrimos, si vamos a recibir por las casas de palma o sólo por la barda, nadie nos explica nada, sólo vienen y toman datos y se van; mientras aquí seguimos abandonados”, comentó preocupada María Luisa.

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***Foto: Aunque la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas activó un programa para reconstrucción de
hornos de hasta 18 mil pesos, a los pobladores de San Mateo del Mar les dijeron que no ha llegado para ellos.

 

Además de las dos habitaciones de palma, María Luisa perdió su horno de totopos, que también se hundió, y su huerto de nopal que se quedó bajó la lama verde que cubre todo el patio; por lo tanto, no tiene ningún producto para vender y sostener a sus cuatro hijos y su marido, éste de oficio pescador, quien tampoco tiene buena cosecha, debido a que la laguna del Mar Muerto no ha tenido peces a causa del mal tiempo.

“Mis nopales se pudrieron, con esa producción cada mes sacaba 200 pesos en el mercado de Salina Cruz, cuando no había nopales tenía los totopos, pero también se hundió el horno, y cuando ni uno ni otro, teníamos la pesca, pero mi esposo está enfermo y no hay buena pesca... así que estamos jodidos, más que antes”, señala resignada María Luisa, ante la tragedia que la tiene viviendo debajo de una lona en la única parte seca de su propiedad.

Sin consideración. María Luisa, al igual que otras cinco mujeres, decidió integrarse al comité de la cocina comunitaria del DIF que se instaló en la explanada de la agencia municipal, por lo menos ahí logran obtener un plato de comida a cambio de los daños que han sufrido. Aun con ese trabajo, estas mujeres no fueron consideradas en el apoyo del empleo temporal, y mucho menos están anota das para recibir apoyo alguno de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), por los hornos de totopo perdidos.

“Las compañeras como María Luisa perdieron, además de sus casas de palma, sus espacios de trabajo y no fueron censadas, es más, ni siquiera sabemos si llegarán esos programas para las mujeres productoras a San Mateo del Mar, tampoco les ha tocado el empleo temporal, aquí el gobierno está muy atrasado en sus apoyos, ni siquiera informa a qué programas tenemos derechos y a cuál no”, explicó molesta Antonia Ramírez, coordinadora de la cocina comunitaria de la colonia Juárez.

A 100 metros de la cocina se ubica la casa de Elba Larrinsal Moctezuma, de oficio totopera, quien tampoco fue considerada por los censadores de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) como dañada, pese a que ella les mostró que su cocina de palma se vino abajo.

“Ellos llegaron [los censadores], pero dijeron que las casas de palma, aunque sean cocinas, no contaban, que sólo los de material de cemento, así que no me censaron. Ahora no tengo cocina, así que tengo que construir una nueva que me saldrá, quizás, en 10 mil pesos o más porque voy a construir con todo y el horno que se me rompió”, detalló la mujer huave, también integrante de la cocina del Desarrollo Integral de la Familia.

Elba tampoco recibió los 2 mil 370 pesos del empleo temporal, mucho menos sabe que la CDI activó un programa para reconstrucción de hornos de hasta 18 mil pesos, asegura que fue con otras compañeras suyas a solicitar el apoyo temporal, pero en la municipalidad les dijeron que no ha llegado para ellos.

A 10 minutos de la agencia, se encuentra la cabecera municipal de San Mateo del Mar, donde Rogelia Gutiérrez, copil de la primera sección, es una de las que integran la alcaldía del pueblo huave ante la ausencia de un presidente municipal por conflictos políticos. En una libreta lleva el control de los apoyos que reciben y de los números oficiales que le otorgan las dependencias federales y estatales, pero sólo lo hace cuando los funcionarios le informan algo al respecto.

No hay censo de los faltantes. En San Mateo del Mar, de manera oficial, se censaron mil 800 viviendas, de las cuales 981 son casas habitables, 588 no habitables y 231 fueron catalogadas como pérdida total, desde Huazantlan hasta Santa Cruz, pero después de 40 días del terremoto apenas se lleva demolido el 35% de los hogares, así que el gobierno federal no les entregará los apoyos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) hasta que por lo menos esté demolido el 75% de las viviendas anotadas.

La alcaldía reconoció que no tiene un número de casas de palma no censadas, pues el gobierno sólo se centró en las de concreto. Asimismo, aceptó que están en un proceso de trabajo para verificar los daños a esas casas tradicionales de la zona lagunar y de esta manera establecer una estrategia de solicitud al gobierno federal. El objetivo es no dejar a los propietarios fuera de los apoyos de reconstrucción que sí se están entregando en otras zonas del país.

 

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