El viaje de un chiapaneco a París, en 1889

Carlos H. Olvera Jauregui cuenta la travesía del comiteco Gregorio de la Vega en el libro Crónica de un viaje a París en 1889
18/08/2017
05:57
Fredy Martín Pérez / Corresponsal
​Comitán de Domínguez, Chis.
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En 1889, el comiteco Gregorio de la Vega decide visitar en París, a su amigo, el estudiante universitario de 26 años de edad, Belisario Domínguez, en una travesía que realiza por el Atlántico durante varios meses, que lo llevó de Comitán (Entonces Santa María de Comitán) a Ciudad de México y de ahí hacia Veracruz, Mérida, Cuba, Nueva York, hasta el país galo. 

La historia la recoge el coahuilense Carlos H. Olvera Jauregui, en el libro Crónica de un viaje a París en 1889, basado en un diario de Gregorio de la Vega, hijo de Ángel de la Vega, que con dos de sus hermanos nacidos en Santander, España, deciden emigrar a América, pero sólo él y Alfonso llegan a México, mientras que Fulgencio se queda en Cuba. 

Cuando Ángel trata de llegar a México, en 1862 al puerto de Veracruz estaba tomado por tropas francesas e inglesas, por lo que decide desembarcar en Yucatán y de ahí se dirige a Guatemala.

Ángel decide asentarse en San Pablo, (en el departamento de San Marcos) Guatemala, desde donde empieza a comercializar con mulas por la región, hasta que llega a Comitán en repetidas ocasiones y es donde conoce a María de Jesús Culebro, con la que se casa en 1865.

Entonces el matrimonio vive entre el rancho de Chejel y Comitán y procrean cinco hijos, dos mujeres y tres hombres: Leo, Raúl y Gregorio, éste que nace en 1867.

A principios de 1889, Gregorio, entonces de 22 años de edad, decide visitar a su amigo Belisario Domínguez y parte a principios de ese año hacia Europa, para que ver la Exposición Universal de Paris, que ocurrió del 6 de mayo al 31 de octubre de ese año, evento que se llevaba a cabo, para festejar el centenario de la toma de la Bastilla, que es el símbolo del comienzo de la Revolución francesa, contó Olvera Jauregui en conferencia de prensa. 

Cuando Gregorio, que en Comitán vivía frente a la casa de Belisario Domínguez, en lo que hoy es la Primera Avenida que lleva nombre del médico, busca a su paisano, pero este no tiene tiempo para pasear con él por la ciudad, ya que presentaba exámenes en la Universidad de la Sorbona. 

Pero en París, Gregorio y Belisario se encuentran a otros tres jóvenes comitecos: Pedro Abarca, Marino Trujillo y José Inés Cano, que contagiados por la Exposición Universal, deciden viajan a Europa.

Al final, Gregorio y Belisario coinciden realizar algunos paseos por la ciudad, en ese año en que se construía el Molino Rojo, para visitar algunos bares y centro nocturnos, parques, teatros y restaurantes donde conocen jovencitas con las que sostienen un romance, pero que finalmente ellas deciden no aventurarse a viajar a México.

El libro de Olvera Jauregui, está basado en un diario que escribió Gregorio y que fue rescatado hace unos años de un baúl que guardaba un pariente del comiteco en Ciudad de México. 

El coahuilense asentado en la ciudad de Querétaro, cree que Gregorio escribió un segundo diario de su viaje a París, pero el paradero de éste es incierto. 

El miércoles por la noche fue la presentación del libro en el Teatro Junchavín, donde asistieron descendientes de Gregorio de la Vega, que estudió Derecho en el Instituto Literario y Científico del Estado, de San Cristóbal de las Casas, en donde hoy funciona la Facultad de Derecho. 

A su regreso a Comitán, Gregorio y Belisario impulsan la creación de un hospital  y consiguen traer energía eléctrica desde Tzimol para el pueblo. 

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