¿Qué pasó con La Gran Familia de Mamá Rosa?

La casa hogar de Mamá Rosa, donde menores sufrían vejaciones, se incendió ayer por cuarta vez desde que la cerraron, mientras las víctimas intentan salir adelante
La casa hogar conocida como La Gran Familia albergaba a 600 personas cuando fue desmantelado por las autoridades, en julio de 2014, luego de que el lugar acumulara 150 denuncias (CARLOS ARRIETA)
13/09/2017
09:00
Carlos Arrieta / Corresponsal
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Zamora

El predio que por más de 50 años funcionó como el albergue de La Gran Familia, que dirigía Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, mejor conocida como Mamá Rosa, se incendió cerca del mediodía de ayer. Elementos de Protección Civil municipal informaron que es la cuarta ocasión que el inmueble, ubicado sobre la Avenida Madero de la ciudad de Zamora, se incendia en su interior, a pesar de que se encuentra resguardado por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR).

El siniestro fue reportado la mañana del martes cerca de las 8:30 horas por algunos automovilistas que circulaban por la calzada Sur, casi esquina con la avenida Virrey de Mendoza, quienes alcanzaron a ver una columna de humo. Los cuerpos de auxilio acudieron al domicilio, que se localiza en el acceso sur de esa ciudad cercana a Jalisco, para contener las llamas.

Como en las anteriores ocasiones, las autoridades desconocen qué pudo haber provocado la conflagración en ese inmueble, desmantelado en 2014.

La casa hogar fue fundada presuntamente en 1947 y albergaba a más de 600 niños abandonados por sus padres. Todos fueron adoptados por Rosa Verduzco, por lo que llevaban el apellido de ella.

El lugar acumuló cerca de 150 denuncias penales y fue desmantelado el 15 de julio de 2014 por autoridades federales, quienes rescataron de su interior a más de 600 personas, entre ellas 458 menores, seis recién nacidos y el resto eran adultos que habían llegado al lugar siendo niños.

La mayoría de los menores, señaló la PGR, presentaban cicatrices de cortaduras anteriores en sus brazos, por intentar suicidarse; aun así, los niños no podían creer que serían separados de La Jefa, como también se le conoce a Rosa Verduzco. Tres meses después de que fue desmantelada la casa hogar (en octubre de 2014), desconocidos le prendieron fuego a las instalaciones, el miércoles 9 de agosto de 2017 se registró otro incendio y el 23 del mismo mes se registró otro, en esta ocasión, el siniestro consumió cobijas, ropa y basura que se encontraba en el sitio.

Mamá Rosa salió limpia

Entre los delitos por los que la PGR investigaba el albergue La Gran Familia estaban el de trata de personas con fines de mendicidad forzosa, así como delincuencia organizada y trata de personas, por lo que la autoridad detuvo a seis empleados de la entonces directora del albergue de Rosa Verduzco, La Jefa.

De los seis detenidos sólo dos fueron consignados (Felipe Serrano Gómez, El Quiro, y José Enrique Hernández Valdovinos, El Chito), y el resto fueron dejados en libertad: David Rogelio Álvarez Murillo, Miguel Ibarra Valenzuela, El Maicol, Carlos Félix Durán y María de Lourdes Verduzco Verduzco.

En tanto, La Jefa nunca pisó la cárcel, pues no se ejerció acción penal en su contra por inimputabilidad, gracias a un dictamen clínico en el que se le dictaminó deterioro físico y cerebral, dio a conocer la procuraduría el 17 de julio de 2014.

Dos años después, la PGR se declaró incompetente para dar seguimiento a las actuaciones, por lo que le pasó la estafeta de la averiguación previa a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán.

Mediante las redes sociales, la PGJE señaló que desde ese momento sería la responsable de continuar con la investigación relacionada con los diferentes hechos delictuosos cometidos en ese albergue, en el que el expediente acumulaba ya 22 averiguaciones previas.

Desde entonces (27 de mayo de 2016), no han habido más avances en las investigaciones que lleven a todos los responsables tras las rejas, mientras que el inmueble continúa asegurado y en el abandono.

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El destino incierto

Diana fue una de las niñas rescatadas. Entrevistada en enero de 2016, apenas hablaba y su mirada aún estaba perdida, pero le entusiasmaba la idea de que formaría parte del Coro Monumental y Orquesta Juvenil de Guitarras de Morelia, que le cantarían en la Catedral de Morelia al papa Francisco durante su visita, el 16 de febrero de 2016.

Otras 16 niñas liberadas de ese refugio de la ciudad de Zamora también fueron elegidas, al igual que 183 voces más, para deleitar el oído del jerarca de la Iglesia católica.

Diana, así como las demás “hijas de Mamá Rosa”, se intentaron quitar la vida durante los primeros meses que estuvieron en los centros de atención infantiles a los que fueron canalizadas, tras el desmantelamiento del albergue La Gran Familia. La jovencita todavía recordaba la comida en mal estado que Rosa Verduzco les daba para alimentarlas.

Luego de cantarle al papa Francisco, nada se supo de Diana y de los demás menores rescatados, ya que muchos de ellos fueron transladados a sus lugares de origen y entregados a sus familiares o a alguna estancia en otras entidades del país, donde conservan su anonimato para resguardar su nueva identidad.

Otra prueba de fuego

Apenas tenía un par de meses de haber sido liberado del yugo de Mamá Rosa, cuando José Luis fue detenido por secuestro.

De tan sólo 18 años, Pepe se refugió con una familia de Zamora que le dio techo y un trabajo de “cuidador de una casa”, hospitalidad que le costó cara, ya que quienes lo acogieron se dedicaban al secuestro.

Entre las rejas de un penal estatal, platicó que fue a mediados de septiembre de 2014 cuando un operativo de seguridad irrumpió en la casa donde él dormía, sin saber, que al interior había unas personas secuestradas. A pesar de que sólo él fue detenido, de acuerdo con su expediente, solamente purgará una condena por el delito de privación ilegal de la libertad en grado de tentativa, pues no se le demostró ser el principal responsable de los secuestros.

José Luis estudia el bachillerato y forma parte del grupo musical del Centro de Reinserción Social, en donde toca la guitarra y es la primera voz.

Contratado por la PGR

Otras 137 personas ya eran mayores de edad cuando fueron liberados. Eduardo Verduzco era uno de ellos. Pasó seis años de su vida en “el infierno”; incluso recordó que se intentó cortar las venas en cerca de 10 ocasiones durante su estancia en ese lugar, al no soportar la violencia física y sexual de la que era víctima.

Para Eduardo, los primeros tres años desde que llegó al albergue fueron la primera etapa de sobrevivencia, al ser abusado, golpeado y humillado; se tuvo que sobreponer a sus emociones y acceder a la violencia sexual y física de la que era víctima.

Desde el día que llegó recibió su primera paliza, cuando apenas tenía 12 años, pues narra que desde La Jefa, hasta los maestros y los encargados de las piezas (dormitorios tipo celdas) los golpeaban.

Eduardo es uno de los 10 hijos de Mamá Rosa que la PGR empleó y actualmente labora en la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales.

Además de dedicarse a la música en sus ratos libres, también está por concluir un libro en el que narrará cómo fue su experiencia en el albergue de La Gran Familia, que podría llamarse “Una mirada hacia el pasado”.

Si bien Eduardo Verduzco y sus otros nueve compañeros viven en un refugio, al igual que la mayoría de los menores, nada se sabe del resto de adultos que fueron rescatados del lugar, pues a decir del mismo joven, se dispersaron y perdieron todo contacto.

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