Casitas de madera para paliar el frío en las faldas del Popo

Edil autoriza a damnificados la tala de árboles; maestro de la obra aprendió los diseños en EU
Las viviendas son de 16 metros cuadrados y tienen un costo de 9 mil 500 pesos; serán repartidas en la cabecera municipal, así como en las comunidades indígenas de Tlalmimilulpan, Xochicalco y Hueyapan. (FOTOS: TONY RIVERA. EL UNIVERSAL)
10/10/2017
01:19
Justino Miranda / Corresponsal
Tetela del Volcán
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A las faldas del volcán Popocatépetl era imposible esperar la ayuda del Fondo de Desastres Naturales (Fonden). Aquí cala el frío y la lluvia vulnera las láminas de cartón y las lonas que usan como techo algunas casas improvisadas para refugiarse tras el sismo del 19 de septiembre.

Por eso la alcaldesa Ana Bertha Haro Sánchez y un grupo de comuneros consiguieron permisos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para talar árboles del bosque de Tetela y con la madera levantar casas provisionales.

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En el barrio de San Miguel, el Fonden censó las casas, pero Gorgonia Olivo, damnificada por el terremoto, duda que el apoyo oficial alcance para reconstruir su hogar. “A ver cómo le hacemos, apurados, a ver cómo. Tal vez construyamos un cuarto, porque todo es muy caro. Ahorrar poco a poquito. Está todo bien caro, me conformo con la casita de madera”, dice. 

A prueba de sismos. Son casas de 16 metros cuadrados, con techos de lámina de cartón a “dos aguas”, en su parte más alta alcanzan los cinco metros de altura, aunque sólo dos metros de altura son usables. 

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Usan madera de oyamel y ocote; son armadas por cinco brigadas de seis personas y serán repartidas en la cabecera municipal, así como en las comunidades indígenas de Tlalmimilulpan, Xochicalco y Hueyapan.

El maestro de la obra es Javier Reyes Pérez, carpintero originario de esta localidad, cuyos diseños aprendió en Estados Unidos, donde trabajó durante 10 años en la construcción de viviendas de madera. 

Son casas, dice, que aguantan los terremotos pues él habita una similar y no tuvo consecuencias. Tras el desastre, se organizó con un grupo de personas y solicitaron ayuda a las autoridades municipales. 

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Javier regresó a México hace cinco años, pero aprendió el oficio en Nebraska, Colorado, Las Vegas, Oregón, entre otros. Ahora comanda dos cuadrillas en el monte para bajar los árboles y una para el aserradero, las otras dos crean las casas.

Un grupo de 25 familias vivirán de manera provisional en casas de madera hechas por sus propios vecinos. La alcaldesa sostuvo que cada vivienda tiene un costo de 9 mil 500 pesos y se prevé que hagan otras 75, pero para eso, dijo, requieren de mayor apoyo social. Haro dijo que los recursos para construir las viviendas son totalmente del ayuntamiento y se invierten para pagar el transporte de la madera, el aserradero y el sueldo de las personas que arman las casas. 

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Expuso también que el resto de casas se espera se edifiquen con ayuda de más personas para que bajen los costos: “Necesitamos estirar lo más que pueda el recurso”, indicó. 

Por las calles penden letreros de agradecimiento para los grupos de voluntarios que llevaron víveres, ropa y aliento de apoyo para las familias de las más de 2 mil 500 viviendas afectadas.

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