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Demandan salvar vestigios arqueológicos en Guerrero

Miembros del INAH aseguran que podrían ser utilizados para acaparar el turismo en la región
Demandan salvar vestigios arqueológicos en Guerrero

MUESTRA. El sitio de la cultura xihuacana es tan relevante como Teotihuacan, además de que su arquitectura es única, aseguran especialistas. (Foto: ADRIANA COVARRUBIAS )

Jueves 01 de marzo de 2012 Adriana Covarrubias / Corresponsal | El Universal
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ACAPULCO

Detectaron y midieron equinoccios y solsticios con exactitud, así como las conjunciones astrales entre Venus y el Sol, y edificaron palacios con tierra cruda y adobe, pero los vestigios de la cultura xihuacana, que surgió mil 305 años antes de Cristo en la costa grande de Guerrero aún se encuentran bajo tierra y sometidos a los estragos del saqueo y el abandono.

Hace un lustro poco se sabía de la importancia del aporte de los xihuacanos a la astronomía y a la predicción matemática del tiempo, hasta que en 2007 arqueólogos, historiadores y antropólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comenzaron a investigar los asentamientos de lo que se denominaba “los que poseen el tiempo y los años”.

Los principales vestigios de esa cultura se encuentran en el sitio arqueológico de Soledad de Maciel, de la comunidad de Cabritero de Domínguez, un poblado del municipio de Petatlán, en la Costa Grande de Guerrero, a cuatro kilómetros de Zihuatanejo.

Pobladores y autoridades poco hacen por preservar ese patrimonio, ni siquiera para convertirlo en un atractivo turístico y de aventura que pueda servir como detonador económico para esa región.

Según la delegada del INAH, Blanca Jiménez Padilla, se tienen registrados en Guerrero 3 mil 200 sitios arqueológicos y al menos nueve museos comunitarios están abiertos al público.

Se presume que hay 10 mil sitios que faltan por explorar y la funcionaria consideró que Guerrero no está lejos de convertirse en un estado con potencial arqueológico, ya que el gobierno se ha dado cuenta de la importancia del turismo cultural y su explotación.

“Creo que el estado le está dando importancia al turismo cultural, sobre todo por lo que implica económicamente el arribo de visitantes que ahora llegan a Guerrero por el atractivo de sus playas y no se ha sabido explotar el potencial de la riqueza cultural que tenemos en muchas zonas”, agregó Jiménez Padilla.

Relevante como Teotihuacan

Según Rodolfo Lobato Rodríguez, encargado por el INAH para la restauración de la zona arqueológica, fue en la década de los años 80 del siglo pasado cuando el arqueólogo mexicano Rubén Manzanilla incluyó a Soledad de Maciel en los informes arqueológicos del territorio nacional.

Sin embargo, hasta 2007 se empezaron a investigar los vestigios xihuacanos en relación con los fenómenos astronómicos y las matemáticas.

Lobato Rodríguez, encargado del llamado Proyecto Especial Soledad de Maciel, consideró que el sitio es tan relevante como Teotihuacan, además de que su arquitectura es única entre la de las culturas mesoamericanas conocidas.

Según el experto, se consideraba que la construcción con tierra cruda convertida en adobes era una tecnología traída al continente Americano por los españoles; sin embargo, en Xihuacán se hallaron edificios acorazados de barro que datan de mil 305 años antes de Cristo.

El saqueo

El sitio de Xihuacán fue saqueada por primera vez en 1941 por un arqueólogo extranjero identificado como Harris Square, quien —según Lobato Rodríguez— se llevó varias piezas y vestigios que nunca regresaron al lugar.

A ello, de acuerdo con encargados del Museo Comunitarios de Xihuacán, le siguió Pedro Hendrichs, quien ultrajó tumbas y saqueó otras áreas del sitio en 1943.

Lobato Rodríguez aseguró que en 1946, 1948 y 1968, los arqueólogos Remy Bastiem, Pedro Armillas y Ellen Brush, respectivamente realizaron saqueos, al grado de que la zona arqueológica se quedó sin áreas para explorar.

Creencias y predicciones

Lobato Rodríguez indicó que el cerro de Guamilule, ubicado frente a la Gran Acrópolis de Xihuacán, representaba para esa cultura al dios Tlaltecutli, porque debido a su alineación astronómica se podía observar desde ese lugar como “devoraba” en el ocaso al planeta Venus y al Sol.

Su mitología ubicaba a Tlaltecutli en un sitio de agua, al igual que el cerro de Guamilule que está rodeado por las aguas de la laguna de Barra de Potosí y del océano Pacífico.

En el Museo Comunitario se conserva una piedra labrada con una de las representaciones más antiguas.

Los vestigios incluyen basamento para el juego de pelota con signos de decapitación y corte de huesos, muestras de la práctica de sacrificios.

Los xihuacanos edificaron en su ciudad dos pirámides como templos y residencia de sacerdotes y dirigentes, así como un palacio central como observatorio astrológico, todos ellos aún sepultados.

El INAH y Sedesol mantienen un programa de Empleo Temporal destinado a la conservación del sitio y de otros más de Guerrero.

El delegado de Sedesol, Marcos Parra Gómez, dijo que ese programa prevé crear 291 empleos y 38 mil 412 jornadas de trabajo comunitario para la limpieza y restauración de zonas arqueológicas.

Entre 2007 y 2010, la Secretaría de Fomento Turístico del gobierno estatal invirtió 12 millones de pesos para “detonar” la zona arqueológica de Soledad de Maciel como atractivo nacional de cultura y aventura para el turismo.

Para ello se creó un patronato de administración y vigilancia que operaría el sitio con la participación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, los gobiernos municipales de Zihuatanejo y Petatlán y la iniciativa privada.



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