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Fosas ponen en el mapa a San Fernando

El recrudecimiento de la violencia y la aparición de cuerpos enterrados en terrenos de Tamaulipas y Durango marcaron a estas entidades
Fosas ponen en el mapa a San Fernando

INDAGATORIA. El pasado 2 de abril encontraron 196 cadáveres en Matamoros, por lo que fueron transportados al DF para realizar la identificación de los restos. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Miércoles 21 de diciembre de 2011 Julio Loya / Corresponsal | El Universal
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REYNOSA. En 2011, por segundo año consecutivo, San Fernando, Tamaulipas, volvió a ser noticia por sus muertos. El año pasado, en el ejido El Huizachal fueron hallados 72 cuerpos de migrantes, mientras que este año, quedaron al descubierto 47 fosas con 196 cadáveres de migrantes, viajeros y pasajeros de autobuses que presuntamente habían sido secuestrados.

Ubicado en un cruce de caminos que conducen hacia las ciudades de Reynosa y Matamoros, fronterizas con Estados Unidos, este poblado de 57 mil habitantes es un punto de tránsito para miles de migrantes que buscan llegar a Texas y para los narcotraficantes que buscan introducir cargamentos de cocaína.

En los últimos dos años, este municipio fue conocido en todo el mundo por la impunidad de los crímenes de la delincuencia organizada. La racha de violencia inició el 24 de agosto de 2010 tras el hallazgo de 72 migrantes en un rancho que se localiza en las inmediaciones de San Fernando.

Los cuerpos fueron descubiertos gracias a la denuncia de un migrante de origen ecuatoriano, quien logró sobrevivir al ataque y pudo denunciar ante elementos de la Secretaría de Marina el multihomicidio perpetrado por un grupo de Los Zetas.

De ahí en adelante el municipio se sumergió en una crisis de inseguridad, que obligó a la justicia federal a tomar el control.

Pese a la vigilancia, la delincuencia organizada dejó en dos ocasiones cadáveres tirados sobre la carretera San Fernando-Matamoros, en total se contabilizaron 30 víctimas que presuntamente pertenecían al cártel de Los Zetas.

A finales de febrero de 2011, ciudadanos a través de las redes sociales empezaron a denunciar que grupos delictivos estaban secuestrando autobuses foráneos con todo y pasajeros. Aunque las autoridades de justicia se encargaron de desmentir la situación, el pasado 2 de abril la impunidad salió a flote al ser descubiertas 47 fosas clandestinas en donde se encontraron 196 cadáveres de migrantes, viajeros y pasajeros de autobuses que fueron secuestrados.

Inicialmente, los cuerpos fueron llevados al anfiteatro de la Procuraduría de Justicia de Matamoros, pero ante el número elevado de cadáveres y la falta de mecanismos para su identificación, los restos fueron trasladados vía terrestre al DF.

A la fecha, sólo se ha logrado identificar a la mitad de los cadáveres hallados en las fosas de San Fernando.

La delincuencia tomó el lugar

Aunque San Fernando ya no es el mismo después de la prolongada racha de violencia, secuestros, masacres de migrantes y agresiones contra viajeros, autoridades federales y estatales lograron recuperar paulatinamente la tranquilidad del municipio.

Con una costa cenagosa de 75 kilómetros sobre el golfo de México y el acceso a dos rápidas carreteras que permiten llegar en dos horas a Estados Unidos, en 2010 el territorio de San Fernando se convirtió en punto de paso para cargamentos de cocaína, secuestros y robos a pasajeros.

Además de las carreteras, grupos antagónicos de la delincuencia pelearon a fuego y sangre, el municipio.

Los enfrentamientos provocaron la salida de 4 mil familias; la soledad y el abandono de casas, comercios, ranchos y lo que alguna vez fueron bodegas de “sorgo” comenzaron a ser el factor común de esta ciudad.

A la entrada del municipio se encuentra el letrero “Bienvenidos a San Fernando”, los negocios, testigos mudos mostraban las cicatrices de las balaceres con potentes armas y explosiones de granadas, otros lucían saqueados o abandonados.

Las dueños de grandes empresas como la Coca-Cola, Ford, farmacias y bancos no tardaron en huir.

Actualmente, comercios aledaños a la Plaza Principal y la alcaldía lucen cartelones con fotografías de hombres, mujeres y hasta de menores de edad que se “perdieron” desde que recrudeció la guerra entre grupos de la delincuencia organizada.

San Fernando hoy luce distinto, sus habitantes salen a trabajar de manera normal gracias a los operativos y retenes reforzados que desplegó la justicia federal por aire y tierra, pero el temor aún se respira.

En la zona centro la gente sigue sin querer hablar con la prensa, ni con las personas desconocidas, la mayoría de los pobladores ven a los “extraños” con desconfianza total y siempre evitan un encuentro.

Militares recuperan la región

Para terminar con los delitos, fuerzas federales se hicieron cargo de la vigilancia en las vías de comunicación y de la seguridad en San Fernando.

El alcalde de San Fernando, Tomás Gloria Requena, reconoce que su municipio todavía no se recupera del todo por el tema de la inseguridad, pero está luchando para salir adelante y darle a sus habitantes el municipio seguro que se merecen.

Inclusive en su Primer Informe de Gobierno presentado el 14 de diciembre, el alcalde aseguró:

“Quiero decirles que hay fenómenos que no se logran resolver a la altura de los deseos de la ciudadanía y la inseguridad, continúa a la cabeza de las causas que más incomodan a los hombres y mujeres de México”.

“Aquí, en esta noble tierra del norte de Tamaulipas, es el principal reclamo, de quienes con justicia aspiran a vivir, como era antes y como merecen todas las familias”.

“Desde que iniciamos el mandato que ustedes con su voto de confianza nos confirieron, estuvimos viendo el contenido con el gobierno de la entidad para apresurar una respuesta institucional que viniera a disminuir y resolver el problema más fuerte que ha padecido San Fernando”.



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