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Tarahumaras sólo comen pinole


Lunes 28 de noviembre de 2011 Luis Alonso FierroCorresponsal | El Universal
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CHIHUAHUA

“Mucha gente no tiene qué comer, como no llovió no hubo maíz, ni frijol; hace meses tuvieron que matar a las chivas porque no había hierba que comieran; los burros y mulas se están muriendo; y todavía falta el invierno”, dice Carolina Valles, líder indígena del asentamiento El Oasis quien avizora tiempos duros.

Pese a que los tarahumaras son reconocidos como una raza fuerte, acostumbrada a las condiciones difíciles, a la carencia de alimento y fríos extremos, este año la falta de lluvias los ha castigado duramente y la mayoría se encuentra al borde de la hambruna.

El propio gobernador César Duarte reconoció hace unas semanas ante cientos de campesinos que se manifestaron en la capital para pedir apoyos extraordinarios para enfrentar las terribles consecuencias de la sequía, que cerca de 250 mil personas en la entidad no tienen qué comer a consecuencia de la devastación que padece el campo chihuahuense.

En 2011 se tuvo en Chihuahua apenas el 25% de precipitaciones en comparación con años anteriores. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales estima que el 90% de las cosechas de frijol se perdieron por la sequía.

“Cada año muchos (indígenas) se vienen a la ciudad a buscar trabajo después de las cosechas, pero ahora ya no se vinieron a Chihuahua, mejor están buscando en otras ciudades, aquí ya nadie los contrata porque ya son muchos”, relata Carolina.

“Mi hermana tiene tres niños, ella y su esposo bajaron a Cuauhtémoc a la pizca, si se quedan arriba (en la sierra) se mueren de hambre”, agregó.

Es como estar en África

De acuerdo con Fernando Soto Montes, presidente de la asociación civil Santa María de los Niños, en varios municipios las condiciones de los indígenas son similares, o peores, que en los países más pobres de África.

“Una brigada de nuestra organización acude periódicamente a entregar víveres en comunidades muy apartadas del municipio de Bocoyna, en los últimos viajes se han topado con escenas conmovedoras: los niños comen puro pinole (harina de maíz) con agua, en la mañana, tarde y noche, desde hace meses”, afirma Soto Montes.

La dieta de los habitantes de la sierra de Chihuahua suele complementarse con quelites, hongos silvestres y algunas otras hierbas que crecen en la temporada de lluvia; ocasionalmente cazan conejos y ardillas, pero tal fauna pareciera haberse extinguido: los que no se murieron emigraron a otras regiones en busca de agua.

La desesperación los lleva al suicidio

El dirigente de Santa María, organización católica que brinda apoyo a personas pobres, detalló que ante la terrible crisis de los tarahumaras se ha disparado el número de suicidios.

“Nos topamos con una señora que tenía a ocho niños, ninguno era su hijo, todos habían sido encargados por sus madres para ir en busca de trabajo. Eso fue en una comunidad, pero en toda la sierra es lo mismo”, dijo Soto.

Los indígenas chihuahuenses son una raza proclive a quitarse la vida, incluso se han formado grupos entre el gobierno, universidades y sacerdotes para tratar de entender el fenómeno; sin embargo para los voluntarios la situación se agravó en 2011.

“No sabemos lo que está pasando, simplemente los hombres se paran en las barrancas y se arrojan, pensamos que es por la falta de comida”.

Santa María de los Niños está realizando los trámites legales para recoger a cerca de 50 huérfanos que están en la sierra y llevarlos a su orfanato a fin de este año.

“Son muchos más, pero sólo podemos atender ese número, tratamos de traer a la ciudad a cuantos podamos, porque de otra forma es dejarlos a merced de la desnutrición y el frío”, agrega Soto.

Trece pesos al día

“El gobierno federal apoya a la gente de la sierra con 800 pesos cada dos meses para comprar en tiendas Liconsa, y el gobierno estatal acaba de arrancar un programa para dar maíz y frijol a cada familia”, precisó un empleado de Oportunidades, programa de la Sedesol, que pidió reservar su nombre.

Explicó que una familia recibe en promedio 13 pesos al día como subsidio de Oportunidades Alimentario, pero que la cantidad aumenta si tiene niños que vayan a la escuela, por medio de Oportunidades Escolar, y los adultos mayores adicionalmente cuentan con el apoyo de 70 más.

“Entre todos los programas pueden cobrar hasta unos tres mil pesos cada dos meses, no es mucho pero les ayuda a pasar la temporada”.

Hasta al narco le pegó la sequía

El empleado federal reveló que en sus viajes a las regiones apartadas de la sierra se enteró que en la temporada que recién termina hasta a los grupos dedicados al cultivo de enervantes se vieron afectados por la falta de lluvia.

“No es un secreto que en la sierra el narco le da trabajo a mucha gente en sus sembradíos, muchos indígenas trabajan cortando marihuana o amapola porque no tienen otro trabajo al cual dedicarse. Pero nos han platicado que ahora ni siquiera en la ‘chutama’ hubo empleo, porque sin lluvia no hay cosecha”, señala.



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