aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Frontera sur, porosa para el tráfico ilegal de ganado

Líderes ganaderos aceptan que unas 540 mil cabezas se crían en rastros clandestinos
Frontera sur, porosa para el tráfico ilegal de ganado

MIEDO. En la frontera con Guatemala la gente teme hablar abiertamente del tráfico de ganado, pues es un tema tan peligroso como la droga o el tráfico de personas, afirman. (Foto: )

Lunes 01 de agosto de 2011 Julián Sánchez y Fredy Martínez | El Universal
Comenta la Nota

Ver imagen

Por pasos clandestinos de la frontera sur sucede el tráfico de miles de cabezas de ganado de Centroamérica a México. Así lo reconocen el director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura, Enrique Sánchez Cruz, y el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Oswaldo Cházaro Montalvo.

El ganado proveniente de Honduras, El Salvador y Guatemala que entra de forma ilegal al país es colocado por rancheros del sureste, principalmente de Chiapas, en “potreros de confinamiento”, donde presuntamente se usan fármacos para tratar enfermedades pulmonares, como el mucosolván, y clembuterol o salbutamol, para engordarlo y duplicar ganancias en pocos meses.

A lo largo de municipios ubicados en la franja fronteriza con Guatemala, en cientos de “potreros de confinamiento” de ranchos ganaderos se reciben toretes que se compran a 16 pesos el kilo, pero dos meses después son vendidos en el rastro entre 28 a 30 pesos el kilo en canal, pero parte de esas reses son engordadas presuntamente con clembuterol, según ganaderos y veterinarios de la zona.

Entrevistados por separado, Sánchez Cruz, Cházaro Montalvo y Efraín Reséndiz, director del departamento de comercio de Su Karne, coinciden al aceptar que cerca de 3% del ganado que se mata en México se realiza en sitios clandestinos. Esto es, alrededor de 540 mil cabezas. “Sobre esa carne no hay control sanitario, ahí sí pudiera tener sustancias y la carne entrar al sistema de consumo, pero no es un tema generalizado al ser segura 97% de la carne en el país”, dice Sánchez. En Méxio se producen alrededor de 18 millones de cabezas.

Respecto al contrabando, Efraín Reséndiz plantea que para evitarlo se debe practicar un trabajo conjunto de desarrollo fronterizo sólido y un buen esquema comercial en ambos lados de los países. “Las acciones por parte de las autoridades federales deben ser más estrictas ante el mercado informal, en lo cual es necesario enfocar tareas en la frontera del sureste mexicano, ya que además de poco control en los rastros municipales, un porcentaje importante se sacrifica clandestinamente sin medidas de seguridad”, denuncia.

“Hay preocupación cuando certifican carne para exportación a otra nación, certificando al país y a su sistema de inspección. Entonces podrían prenderse algunos focos rojos en los países que nos compran y hay un riesgo de que se detengan las importaciones, lo cual puede llegar a afectar”, detalla el directivo de Su Karne.

Aunque desde principio de año el ganado debe registrarse ante el Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (Siniga), en las casetas de control sanitario se siguen registrando actos de corrupción que permiten que las panzonas o jaulas, como se les conoce a los tráileres dedicados al traslado de ganado, realicen el contrabando a ranchos cercanos de la frontera con Guatemala, y posteriormente al centro y norte del país.

“No hay estadísticas de cuánto ganado entra de contrabando al país, puesto que es ilegal; pero lo que sí se percibe es el riesgo sanitario que esto tiene y la afectación que provoca a quienes trabajan de forma regular y quienes contribuyen a la producción nacional, que 60% se genera en el centro sur y sureste del país, por lo que se requiere un mayor control”, advierte el presidente de la CNOG.

Cházaro enfatiza que los integrantes de la CNOG sufren las consecuencias de la movilización de ganado en la frontera sur, toda vez que el procedente de Centroamérica se vende a precios muy bajos, lo que lo hace apetecible para los comerciantes que trabajan de manera informal o ilegal con el contrabando de animales para sacrificio.

En la frontera con Guatemala los rancheros, agentes municipales y líderes ganaderos temen hablar abiertamente del tráfico de ganado. “Es un tema tan peligroso como la droga o el tráfico de personas”, advierten algunos de ellos. Sin embargo, Sánchez Cruz, Cházaro Montalvo y Efraín Reséndiz aceptan el tráfico ilegal de ganado como un hecho presente en la frontera sur, lo cual abre posibilidades de que se dé, aunque en casos muy raros, algún uso clandestino de clembuterol para engordar ganado, pero insisten en que existe seguridad en la carne que se consume en México.

En un recorrido por los municipios fronterizos de Chiapas, rancheros aceptan que el contrabando que entra a México, sin marca y sin papeles, en los corrales de ranchos chiapanecos se le documenta como nacional. Refieren que estos toretes llegan al país en lanchas a través de los ríos Usumacinta y Lanctún, después de un camino de tres días por las fincas del Petén, Alta Verapaz, Huehuetenango y Zapaca.

Los municipios de Maravilla Tenejapa, Frontera Comalapa, Las Margaritas, Ocosingo, Marqués de Comillas y Benemérito de las Américas, La Trinitaria, La Independencia, son los principales receptores del ganado en la zona sur del país.

El engorde rápido

Gilberto Cuervo López, veterinario de la zona, sabe que el ganado que “viene de fuera” es engordado con medicamentos que contienen clembuterol y salbutamol, que se pueden adquirir en farmacias del área y de Guatemala a “muy bajo precio”.

De hecho, el salbutamol se puede encontrar en medicinas para animales, pero los ganaderos “sin escrúpulos”, dice Cuervo López, usan el bisolvón y mucosolvan, que son “coadyuvantes en afecciones pulmonares”, en casos de asma y bronquitis crónica.

“Alguien se dio cuenta que si estos medicamentos se le dan al ganado, le hace ganar peso, pero ese peso es sólo agua lo que gana, porque lo único que hace es retener líquidos. No gana ni mucha grasa, ni músculo”, por lo que toretes que llegan de 250 kilos salen en un lapso de dos meses al mercado con 100 kilos más, detalla Cuervo López.

El método para darles los medicamentos que contienen clembuterol al ganado, es en la sal que se le suministra de manera frecuente.

El “principal problema” de engordar con clembuterol a los animales, añade, es que se llega “acumular en el hígado y, en dosis altas, puede resultar tóxico” para la persona que consume la carne e incluso puede perder la vida. El veterinario asegura que comer hígado de res es, en la actualidad, un riesgo para los consumidores. “Yo lo dejé de consumir hace mucho tiempo”, dice.

Por esto, “es importante que los rastros tengan la capacidad para detectar este químico en los tejidos”.

En México, 391 rastros

Enrique Sánchez Cruz menciona que en México operan 391 rastros TIF, de los cuales 123 se dedican al sacrificio de ganado y tienen supervisión permanente del Senasica; además, los procedimientos que se llevan a cabo en estos establecimientos son certificados por los países que compran carne a México, como Rusia, Japón, Corea y Estados Unidos, entre otros.

Explica que el Senasica opera programas como Proveedor Confiable, a través del cual hay 300 unidades de producción de 19 estados de la República, entre ellos Chiapas, inscritas en este programa, lo que implica la verificación constante de aproximadamente 628 mil 541 cabezas de ganado.


 

 



Comenta la Nota.
PUBLICIDAD