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Ambulantaje, “plaga” de los pueblos mágicos

Algunas localidades han perdido este estatus por el comercio informal; buscan alternativas de solución
Ambulantaje, “plaga” de los pueblos mágicos

EN LA MIRA. Tepoztlán, Morelos, había perdido su estatus de Pueblo Mágico por la venta de piratería y bebidas alcohólicas en la calle, pero lo recuperó tras reordenarse. (Foto: JORGE MEDINA EL UNIVERSAL )

Lunes 27 de junio de 2011 Rubén Hernández Duarte/Clínica de periodismo | El Universal
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El comercio semifijo y ambulante es un fantasma que persiste luego de 10 años en los llamados pueblos mágicos. Entre 2001 —cuando se puso en marcha el programa que beneficia a estas localidades— y 2011, por lo menos una decena de los 43 poblados reconocidos con esta distinción —40 vigentes y tres que perdieron el título— han padecido este problema que, en el peor de los casos, ha terminado por contrarrestar la “magia” de apoyos técnicos y financieros destinados a esas comunidades.

La inseguridad también es otro “fantasma” que ha golpeado a estos lugares. Creel, Chihuahua; Ciudad Mier, en Tamaulipas; y algunas comunidades de Michoacán son las más afectadas.

El diputado perredista Jesús Lucas Ángel denuncia que particularmente Pátzcuaro es el que más ha sufrido por la presencia de bandas del crimen organizado. En el caso de Ciudad Mier, los constantes enfrentamientos armados provocaron el abandono masivo de familias que durante 2010 tuvieron que ser apoyadas por el Ejército.

Aún así, el tema es caso cerrado en cuanto a la denominación de Pueblo Mágico. En noviembre del año pasado, la Secretaría de Turismo afirmó que a pesar de la inseguridad, ni Creel ni Ciudad Mier perderían su título porque están dentro de las normas.

La paradoja del comercio informal

De manera paradójica, la compra-venta de mercancías en lugares no fijos, una de las principales fuentes de ingresos de estos sitios, afecta la apariencia que se busca ofrecer a los visitantes.

La dificultad para controlar este fenómeno procede de que, como afirma el subsecretario de operación turística de la Secretaría de Turismo (Sectur), Fernando Olivera, hay una lógica de comercio: tanto mayor sea la afluencia de visitantes, mayor será la cantidad de comerciantes.

El problema se robustece cuando otro tipo de productos, ajenos a la idea de lo típico, llegan a los puestos fijos y ambulantes. Se buscan dos cosas, considera Olivera: que no se desborde el comercio en los pueblos mágicos y que el tipo de giro de los negocios no transgreda la magia que se apela en el programa.

“En los pueblos mágicos está prohibida la venta de piratería, la venta de bebidas alcohólicas en la calle, están prohibidos todo ese tipo de productos que sean ajenos a los productos artesanales, locales, mexicanos, textiles que no sean necesariamente enaltecimiento a las tradiciones y las festividades de los propios pueblos mágicos”.

Sin embargo, la irregularidad de los productos y de los espacios para vender aún no ha sido erradicada. Representantes del programa turístico en Jerez, Zacatecas; Pátzcuaro, Michoacán y Tepoztlán, Morelos, entrevistados por EL UNIVERSAL, reconocen que ha habido esfuerzos conjuntos para regular el modo de operar de sus comerciantes locales, pero que no se han solucionado del todo las anomalías.

En la mira por ambulantaje

2009 fue un año crucial para la magia de Pátzcuaro, un referente nacional en el culto a los difuntos. Por designio del Comité Interinstitucional de Evaluación y Selección (CIES) de pueblos mágicos, este municipio, en compañía de Mexcaltitán, Nayarit; Papantla, Veracruz y Tepoztlán, Morelos, recibió una amonestación. La Sectur fijó un plazo de 90 días para que se ajustara a las reglas de operación o, de lo contrario, perdiera su estatus.

Corría el mismo año cuando se supo el veredicto: de las cuatro localidades señaladas, sólo Pátzcuaro superó la prueba. Josefina Oseguera, directora de Turismo municipal, recuerda que, junto con la amonestación, la localidad recibió una lista de indicadores no cumplidos que debían corregir y que, además, “se subsanaron todos, excepto el de la reubicación del comercio semifijo por el problema tan complejo que es”.

Debido a que el programa Pueblo Mágico no operó en el ayuntamiento anterior por deficiencias en la administración pública, la Sectur, afirma Oseguera, concedió una salvedad al municipio. Comenzaron los trabajos para abatir la única inconsistencia irresuelta en Pátzcuaro, la del ambulantaje. Se construyeron mercados para reubicar a los comerciantes y hoy que las obras concluyeron sólo hace falta proceder a la reubicación. Pero Pátzcuaro “ni tiene los recursos ni la logística necesaria para hacerlo”, anticipa la funcionaria.

Autoridades locales se han acercado a los líderes comerciantes y aunque la mayoría está de acuerdo con su reacomodo, la complejidad del problema exige la intervención de los gobiernos estatal y federal. La administración actual de Pátzcuaro gestiona esfuerzos para mejorar los encantos de su pueblo, pero asuntos como la indemnización económica que solicitan los vendedores, advierte Oseguera, “no están en manos del ayuntamiento”.

Daños a estructuras

En Jerez, Zacatecas, el comercio semifijo constituye un “dolor de cabeza” para el comité pro pueblo mágico local, a decir de Pablo Torres Corpus, su presidente. La localidad, destacada por la belleza de su arquitectura, recibió su reconocimiento en 2007 y, hasta la fecha, no ha subsanado 36 “focos amarillos” donde se concentran ambulantes.

Torres reconoce que la afectación a la imagen urbana por esta causa es mortificante y que buena parte del problema deriva de que las autoridades municipales no han conseguido uniformar sus líneas de acción para regular los permisos de comercio en plazas, mercados y asentamientos no fijos.

Además, destaca, la instalación de lonas y estructuras materiales de los puestos ambulantes implica otro problema, en la medida en que se dañan fachadas de edificios patrimoniales dispuestos en el centro histórico.

Tepoztlán, Morelos, otro caso, cayó de la cuerda floja a la que Pátzcuaro se aferró en 2009... pero se levantó 10 meses después. El detonante: la venta de piratería y de bebidas alcohólicas. La solución: reordenamiento.

Jessica Ortega, presidenta de la comisión de Turismo en el Congreso de Morelos, destaca que el regreso al programa turístico requirió de una labor de concientización con los comerciantes fijos y semifijos sobre los beneficios de formar parte del programa turístico. Las autoridades ofrecieron un cambio de giro a los vendedores que ofrecían productos no aceptados.

Mexcaltitán en Nayarit, y Papantla en Veracruz, dos más de los sancionados en 2009, no han conseguido reincorporarse al programa turístico. El primero, argumenta el secretario de turismo en Nayarit, Edwin Hernández Quintero, por la falta de vocación turística de sus pobladores; el segundo gestiona su reingreso, por las demoras para resarcir su imagen urbana.

Las autoridades veracruzanas proponen la inserción de tres pueblos mágicos más en el estado: Xico, Zozocolco de Hidalgo y Catemaco. Sin embargo, lo que pudiera mermar su inserción al proyecto es la competencia.

La Sectur dispuso que el número de pueblos mágicos (40 actualmente) se cierre a 52 lugares y, aunque por lo menos cuatro comunidades del país muestran avances significativos para alcanzar uno de los sitios, un estimado de 70 localidades han expresado sus intenciones de volverse mágicas: 12 lugares para 70 aspirantes.

Las primeras que cumplan con las normas de operación —necesariamente con el reordenamiento comercial— anticipa el subsecretario Fernando Olivera, serán las elegidas.

A pueblos como Chiapa de Corzo, Chiapas, que desde 2005 presentó su solicitud, sólo les resta esperar. Los chiapanecos esperan saber si su Comosuami (mercado de artesanías) “dio el ancho” para organizar a sus comerciantes que contribuyen para que el turismo sea el principal eje económico de la localidad y de quienes, admite la autoridad chiapaneca, no buscan deshacerse. Porque el ambulantaje, en un balance de René Jiménez, coordinador de turismo local, “no se va a erradicar, pero sí podemos buscarles espacios dignos”. (Irma Mejía, Édgar Ávila, Antonio Tello y Xóchitl Rangel



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