CUERNAVACA, Mor.— El general Manuel Farfán Carriola, cesado de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Metropolitana en Cuernavaca dos días después de que uno de sus agentes murió al enfrentar desarmado a varios asaltantes, también puede ser acusado de utilizar el equipo de la corporación en un negocio privado.
Ante la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de Morelos, el procurador de Justicia, Pedro Luis Benítez, presentó una carpeta con la investigación en la que se ordena la búsqueda formal de Farfán Carriola para que responda por la “probable comisión de delitos por omisión, uso indebido de funciones públicas y negligencia”.
Ante los diputados Javier Mújica, Fidel Demedicis, Jorge Arizmendi, Guadalupe Jiménez, Juana Barrera y Karen Villegas, el fiscal vinculó al general con la muerte de dos civiles, dos bomberos y dos policías, entre ellos un comandante, a manos de tres desconocidos que asaltaron una casa el sábado 26 de septiembre.
Ese día, en la vivienda 502 de la calle Nueva Suecia, colonia Lomas de Cortés, en Cuernavaca, tres pistoleros irrumpieron para robar y en su huida mataron a las seis personas, incluido el comandante José Santiago Morales Bahena, quien había acudido desarmado al lugar.
El escolta del comandante, Víctor García Gaspar, declaró ante el Ministerio Público que antes del asalto habían iniciado su labor de vigilancia en el sector uno de la capital morelense, a bordo de la patrulla 2702 y se dirigieron a la base de la Policía Metropolitana con la intensión de armarse.
Sin embargo, el depositario en turno les indicó que las pistolas “todavía no llegaban porque el comandante de bomberos José Antonio Lazcano Alvabera se las había llevado para realizar prácticas de tiro y “que después nos avisaba en qué momento podíamos regresar”.
Morales Bahena y sus escoltas salieron a trabajar sin armas y a las 13:18 horas fueron avisados de una alarma en la colonia Lomas de Cortés, a dónde se dirigieron. Ya en el lugar, el comandante Morales Bahena tocó el timbre, pero no le contestaron, por lo que decidieron regresar a la patrulla.
Celada contra el comandante
Al abordar el vehículo, salió de la casa un hombre y dijo que dos desconocidos armados amagaban a su familia, y pidió al comandante seguirlo hacia la casa.
“Es así que voy tras él. Cruzan el garaje, llega el comandante a la perilla de la puerta y al abrir logré ver una pistola efectuando disparos contra el propietario del inmueble y al comandante.
“Al momento de las detonaciones sentí como que yo también había sido herido, me tiré hacia atrás y quedé boca abajo a metro y medio de mi comandante y del propietario de la casa. Cinco segundos después escuché más detonaciones dentro del domicilio”.
Ante el agente del Ministerio Público, el policía García Gaspar añadió que poco después llegó al lugar el general Manuel Farfán Carriola.
“El general Manuel Farfán Carriola me indicó que fuera a la base de la Policía Metropolitana para realizar un parte informativo de los hechos y armarme, a fin de que si llegaban los medios de comunicación, yo notificara que sí íbamos debidamente armados.
“Quiero hacer mención que si algo me pasa o sucede a mi o mi familia hago responsable al general de nombre Manuel Farfán Carriola, así como a sus escoltas, por no haberle obedecido sus instrucciones de que omitiera esta información en los hechos en donde perdió la vida mi compañero y comandante”.
Los tres asaltantes lograron huir del lugar luego de atacar la camioneta de Prevención y Rescate de Cuernavaca, y matar al escolta José Antonio Amador Herrera y de herir de gravedad al comandante José Antonio Lazcano Albavera, quien murió poco después cuando era atendido en un hospital.
Preparaban curso privado
La paradoja es que según investigaciones preliminares, Lazcano Albavera transportaba en la camioneta las armas de la corporación que habían sido utilizadas en las prácticas de tiro en el campo de La Herradura, donde se preparaba el terreno y las condiciones para poner en marcha un curso privado SWAT por el que el general Farfán Carriola ya había recibido dinero de particulares.
Dos días después de ese violento sábado, el general Farfán Carriola fue cesado del cargo y el fiscal de Morelos, Benítez Vélez, le reprochó al militar: “Es indignante que los jefes policiacos no hayan tenido ni el mínimo manejo de las técnicas policiales”.
Por lo ponto se descubrió el proyecto de negocio que tenía el general brigadier Farfán Carriola con los instructores de SWAT. Según el oficio con fecha del 19 de septiembre, SSPTM/DGPR/500/09- 2009, el militar le pidió apoyo a Daniel Villanueva Reséndiz, presidente del Club de Campo de Tiro La Herradura, para utilizar esas instalaciones durante los días 19, 20 y 23 de octubre pasado, con el objeto de efectuar los cursos SWAT, donde se utilizaron las armas de cargo de la corporación.
En el avance de las investigaciones surgieron reclamos de particulares que se inscribieron para recibir el curso, que debido a la situación, se canceló y ahora exigen la devolución de su dinero.
El curso especial de escoltas incluiría la conducción vehículos, así como práctica defensiva, ofensiva y evasiva”, según un promocional difundido en Cuernavaca y en el que se asegura que sería ofrecido por expertos de la Escuela de Capacitación en Seguridad Privada Ranger SWAT de Colombia y la empresa Servicios Únicos de Unidades para Adiestramiento (SUUAT).
Todo estaba listo para divulgar el curso e informar que sería la empresa Intersep Seguridad Privada, líder de seguridad privada en México, la responsable de coordinar el entrenamiento, según copias del proyecto a las que tuvo acceso EL UNIVERSAL.