EJIDO ZAPOTAL, Tab.— Doña Gloria de la Cruz Rodríguez no sólo perdió todos sus enseres y animales domésticos, sino que ahora está a merced de las nubes de mosquitos que la acosan las 24 horas en la choza improvisada donde acampa a la orilla de un camino.
Deprimida por los tensos momentos que enfrentó con su familia, cuando la creciente invadió en unas horas su casa y todos los alrededores, y buscaban la forma de ponerse a salvo en dos cayucos, doña Gloria se queja que por la excesiva humedad en que viven, se han enfermado de hongos —el sabañón— en los pies.
“Además de comida y agua, necesitamos medicina para el sabañón que se nos ha contagiado por estar dentro del agua todos los días”, clama esta señora que con ocho hijos, apenas le alcanza para alimentarse dos días una despensa del Fonden, pero en este lapso sólo le han dado ayuda en tres ocasiones.
Las viviendas de esta comunidad del municipio de Huimanguillo cumplió 18 días dentro del agua que derramó el frente frío número 9.
Esta madre de familia recuerda lo que ocurrió el 3 de noviembre, cuando en su comunidad las torrenciales lluvias se asemejaban con un diluvio.
“Llegamos a pensar lo peor. El fin del mundo. Fue una lluvia que provocó una corriente grande; era un ruido fuerte el que se oía, se parecía al rumor del mar”.
Con tristeza relata cuando observaba como en su casa el agua se tragaba sus pertenencias, gallinas y hasta dos becerros que se ahogaron con la corriente.
Doña Gloria dice que nunca en su vida había visto una creciente así. “Me dio miedo y hasta llore al ver que el agua sin parar subía y subía y amenazaba con invadir la pequeña superficie donde se refugiaron.
Su esposo, Eugenio Leyva Sánchez, les había advertido que si era necesario iban a subir a un árbol cada uno para salvarse. “Hay Diosito Padre”, exclama mientras trata de contener las lágrimas al narrar esos momentos de peligro que enfrentó.
El mismo pesar siente por la situación económica que ahora encaran, pues aumentó la pobreza patrimonial en su familia y ahora tampoco tienen ingresos, pues su marido trabaja con el machete en la limpieza de terrenos.