LA PAZ, BCS.— Imelda Geraldo dijo que prefiere el azadón antes que la cocina. Es una mujer trabajadora como muchas y cuya familia aplaude su entusiasmo por laborar la tierra y el ganado. Doble mérito, dijeron sus hijos y hermanas, por hacerlo bajo el sol que recuerda que en el lugar prevalece la aridez y las altas temperaturas la mayor parte del año.
La crisis económica y los meses de sequía la orillaron a emprender un proyecto de siembra familiar y sostenerse mientras aguarda las lluvias de los ciclones para reiniciar sus actividades en la huerta familiar.
Hace unos meses, Imelda logró un apoyo económico en el Programa de Opciones Productivas de la Secretaría de Desarrollo Social, para la cría de ganado y la elaboración de lácteos para su venta. Consiguió la parte que debía aportar y con los recursos compró 15 vacas Pardo Suiza.
“Como las vacas venían paridas ordeñamos inmediatamente”, platica. Junto con su madre, no tardaron mucho en estar preparando los quesos para luego venderlos en La Paz y paliar la crisis.
Con jornadas de trabajo diarias y desde muy temprano, entregaron en expendios entre 40 y 50 kilos del producto dos veces por semana durante los meses de verano.
Ahora, mientras piensa en la marca de sus quesos y en mejorar la comercialización, ayuda a su padre y a su esposo a preparar el terreno para la siembra y hacer germinar las semillas de papaya que cultivan con agua reciclada.
De niña siempre acompañó a su papá a los corrales de los animales, aunque le diera miedo. Aprendió a montar a caballo y a usar pistola. Hoy lo acompaña en la búsqueda de medios para sobrevivir con pocos recursos y en el desarrollo de proyectos que respetan el ambiente.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene la necesidad de fortalecer la agricultura familiar para combatir la pobreza. Actualmente, el rancho Piedras Negras, al sur de La Paz, es de los pocos que logró emprender proyectos agrícolas y ganaderos sustentables en la entidad. Es pionero en la “cosecha de agua” del aprovechamiento de las precipitaciones pluviales en temporada de huracanes, lo que permite cultivar papaya orgánica y mantiene al ganado, del cual venden la carne y elaboran queso.
Piedras Negras iniciará en 2010 las pruebas para implementar el sistema de acuaponia, que les permitirá la reutilización del agua de los estanques de captación —donde se criarán peces tilapia— para el riego de los cultivos de papaya.
Baja California Sur posee un potencial importante para fomentar la agricultura orgánica sustentable y ayudar con ello a abatir la pobreza en las comunidades rurales.
La diversidad de microclimas, en la aridez de la península, permite la cosecha de cultivos de climas templados y tropicales, como papaya, melón, manzana, durazno, incluso maracuyá.
Esto se debe a que en el territorio existen oasis, arroyos o pequeños manantiales que sumados a las corrientes marinas, originan espacios de gran biodiversidad, donde es posible la siembra —en el desierto— de estos cultivos tropicales.
Sólo se explota 10%
El catedrático Manuel Luna Cisneros, de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), dijo que apenas se explota 10% de estas microrregiones que albergan a pocas familias, entre cuatro y cinco, pero que en conjunto suman centenares de comunidades al margen de los apoyos de gobierno que se otorgan a los productores.
Dijo que en el combate a la pobreza hace falta una política que pase de los subsidios a la búsqueda de proyectos integradores, donde participen especialistas, autoridades y ciudadanos.
“La población que habita en estas regiones necesita conocer cuáles son sus ventajas y aprender a aprovecharlas.