BOCA DEL RÍO, Ver.— En medio del complejo entorno que vive México en
materia de seguridad, los medios de comunicación deben proceder con un
alto sentido de responsabilidad, afirmó el Presidente Ejecutivo y del
Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, Juan Francisco Ealy Ortiz.
Al
participar en el Congreso Nacional “Ciudadanía y Medios: Acción
Conjunta”, sentenció que es tan nocivo el amarillismo periodístico que
deforma y magnifica hechos de violencia —de por sí alarmantes— como el
ocultamiento de información. “La realidad acaba imponiéndose. Nunca
como ahora la objetividad al informar es un asunto fundamental e
insoslayable, ésto patentiza el imperativo de que los medios actúen con
alto concepto de la ética periodista”, manifestó en su conferencia
magistral Periodismo como elemento fundamental en la democracia.
Ante
autoridades federales y estatales, así como del embajador de Estados
Unidos en México, Carlos Enrique Pascual, afirmó que en esta hora tan
dramática del mundo y del país, los medios de comunicación surgen como
un apoyo clave para superar los problemas que frenan el desarrollo como
nación democrática.
Hizo hincapié en fomentar una relación
transparente entre el Estado y la prensa, sobre todo en lo que
concierne a la información de la presencia del crimen organizado en el
país, pues así —dijo— “podrán evitarse todo tipo de interpretaciones
tendenciosas que sólo contribuyen a desinformar a la opinión pública”.
Señaló que la violencia mortal se ha tornado en una de las mayores
limitaciones para que el periodismo independiente realice aportaciones
valiosas a la democracia.
Oficio de muy alto riesgo
En
México —afirmó— ser periodista es un oficio de muy alto riesgo y la
sociedad pareciera acostumbrada al hecho de que nuestro país sea uno de
los más peligrosos para la tarea informativa al nivel de Irak u otras
naciones en guerra. “Tan sólo en los últimos seis meses, 13 periodistas
fueron muertos en todo el continente americano y de ellos seis en
nuestro país en unos hechos ligados con el crimen organizado”, denunció.
Estos
crímenes, prosiguió, están rodeados de una gran impunidad, pues casi
nunca los responsables son llevados ante la justicia, a diferencia de
lo que ocurre en otras naciones en donde los atentados contra
periodistas son castigados.
“Porque al asesinar a un periodista
no se afecta sólo a un ser humano, a sus familiares y colegas, sino que
es suprimir una voz al servicio de la sociedad y de sus libertades”,
alertó y reveló que también el ejercicio periodístico enfrenta otros
obstáculos como las leyes penales que en muchos estados sigue
imponiendo el riesgo de cárcel para periodistas que son acusados de
difamación y calumnia.
“Es pertinente que existan sanciones
contra tales conductas, pero éstos deben de figurar no en la
legislación penal, sino en la civil como ocurre ya en el ámbito
federal”, pidió el también presidente de la Comisión contra la
Impunidad de la Sociedad Interamericana de Periodistas.
Persisten viejos desafíos
Agregó
que no han desaparecido las presiones que ejercen contra el periodismo
independiente desde el poder sea público o privado, que van desde
agresiones, hostigamientos, boicots publicitarios o bloqueos
informativos.
“Conductas que todavía están lejos de desaparecer
de nuestra realidad nacional”. Juan Francisco Ealy Ortiz afirmó que
esos son algunos de los viejos desafíos que encara el periodismo, a los
que se han sumado algunos nuevos propios de la revolución, la recesión
económica y la transformación en los ámbitos sociales en el consumo de
noticias.
“Las nuevas realidades nacionales convocan al
periodismo a ratificar sus convicciones y su aporte a la libertad y a
la democracia con un aspecto responsable de su influencia sobre la
sociedad e incluso sobre el desempeño de los poderes del estado”,
aseveró.