ACAPULCO, Gro.— La costera está de miedo; antros, discotecas y restaurantes fueron invadidos por monstruos y brujas, que invitan a celebrar Halloween (Noche de Brujas), dejando en el olvido los festejos de Día de Muertos.
El secretario general del Sindicato Único de Patrones y Empresarios de Guerrero (SUPEG), Mario Morano Sotelo, culpó al gobierno del estado de que se olviden las tradiciones.
Dijo que “ni en éste ni en años anteriores se ha visto que el actual gobierno invierta dinero para reforzar las tradiciones culturales de los guerrerenses; por el contrario, se fomentan costumbres de otros países como el Halloween”.
Señaló que “el rescate, conservación y difusión de las tradiciones culturales, como el Día de Muertos, lo realizan los propios habitantes de esta entidad, que acuden a los panteones a llevar flores, velas y veladoras a sus fieles difuntos, así como la instalación de altares en sus hogares”.
A los empresarios de la zona turística el hambre les hizo olvidar de la tradición. Para este fin de semana largo se pelean la clientela nacional y extranjera con atractivos paquetes, en lo que se incluyen premios de hasta 2 mil pesos al que lleve el disfraz más original.
Entrevistados por separado coinciden en que los días 1 y 2 de noviembre han sido esperados “no precisamente para recordar a los difuntos, sino para recuperar un poco la economía, que este año ha estado muerta”.
Catán Rodríguez, propietario del bar Barbas Rojas , dijo que adorna su negocio para hacerlo atractivo a la gente joven, principalmente extranjeros, quienes viajan en plan de diversión y relajamiento, no en busca de conocer tradiciones ancestrales. Añadió que durante la “Noche de Brujas” se ofrecerá a los visitantes bailes y performance de Halloween.
Héctor Rodríguez, otro empresario restaurantero de la zona de la Condesa, señaló que para incentivar al turista se organizan concursos de disfraces y premios de mil pesos al segundo lugar y 2 mil pesos al primer lugar.
El delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), José Enrique Castro Soto, dijo que en estos días mantienen una vigilancia en los bares y discotecas, para impedir “discriminación a los visitantes nacionales”.
Los centros de diversión deben cerrar a las 3:00 horas, sin embargo, los empresarios dicen que se arriesgarán a hacerlo más tarde.
Laura Caballero, dirigente de comerciantes establecidos de la zona costera, dijo que en estos días “el horario burocrático de la Profeco le es favorable a los discotequeros; cuando los escasos inspectores de este elefante blanco recorren la costera, la función ha terminado”.
La otra cara
Frente a las fiestas de Halloween en la zona turística, la costumbre de recordar a los muertos se mantiene viva en Guerrero.
El estado está compuesto por siete regiones, cada una mantiene usos y costumbres propios, para recordar a los seres queridos que han abandonado el mundo terrenal.
En la Costa Chica, los altares se adornan con hojas de plátano; en Acapulco y Costa Grande, se colocan arcos de palapa de coco; en la región Centro y Montaña Baja, los adornan con santos y la Virgen de la Dolorosa en primer plano, para propagar la creencia de que es la doliente principal de sus hijos que se han ido.
En la zona norte no puede faltar el pan y el mole dulce, mientras que en Tierra Caliente se adornan con flor de cempasúchil y tamales nejo (de masa de maíz envueltos en hojas de plátano), que son acompañados con mole verde.
Además de los altares, en la Costa Chica donde el grueso de la población es de origen afromestiza, se espera a los difuntos con La Danza del Diablo. Éste juega un papel importante, por ser el encargado de recoger las almas en el panteón y llevarlas de vuelta a sus antiguos hogares.
La Danza del Diablo consiste en un baile interpretado por hombres enmascarados vestidos con ropas viejas y deshilachadas, y una mujer también cubierta con una máscara a la que llaman Minga, que luce una falda y un rebozo sobre sus hombros, y encabeza el rito de veneración al demonio, como un desafío al culto católico.